71 muertos al caer un avión en Moscú

Sin luz. Un miembro de los equipos de rescate localiza los restos del Antónov entre la nieve. /  MAXIM SHEMETOV / REUTERS
Sin luz. Un miembro de los equipos de rescate localiza los restos del Antónov entre la nieve. / MAXIM SHEMETOV / REUTERS

Investigan si el Antónov, que se estrelló tras despegar, pudo chocar contra un helicóptero, sin descartar el atentado

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Las 71 personas (65 pasajeros y seis miembros de la tripulación) que viajaban a bordo de un avión de pasajeros Antónov-148 perecieron ayer tras despegar, a las dos y veinte de la tarde hora local, del aeropuerto moscovita de Domodiédovo. El aparato estuvo en vuelo tan solo cuatro minutos y después se vino abajo envuelto en llamas, según testigos presenciales. «Antes de que llegara estrellarse, se escucho una fuerte explosión que hizo temblar los cristales de las casas», afirmaba uno de los testigos citados ayer por los canales de televisión rusos.

Algunas agencias de noticias locales incluso hablan de un aparente choque entre el An-148 y un helicóptero, pero tal extremo no ha sido confirmado a nivel oficial. De hecho, los equipos de rescate aseguran no haber encontrado restos de ninguna otra nave, pero sí cuerpos que, según el ministro de Transporte, Maxim Sokolov, que dirigirá la comisión gubernamental encargada de investigar el accidente, necesitarán un análisis de ADN para su identificación.

Se estima que el avión no se desplomó desde una gran altura, por lo que el estado de los cuerpos no debería dificultar una identificación visual. De ahí que la hipótesis de explosión en vuelo, bien por la colisión con otro objeto volante o por otras causas, parezca la más plausible. Las autoridades no barajan por el momento la posibilidad de atentado terrorista. En un principio se dijo que el supuesto helicóptero causante de la catástrofe pertenece al servicio de Correos, pero un portavoz lo desmintió y explicó que el An-148 llevaba precisamente un saco con veinte kilógramos de cartas y paquetes postales, algunas de las cuales pudieron verse esparcidas junto a los restos del avión.

Ventisca de nieve

Los equipos del Ministerio de Protección Civil tuvieron que trabajar ayer en condiciones de poca visibilidad debido a la ventisca de nieve que azota el área de Rámenki, en donde se estrelló la aeronave. Hasta ahora se han hallado dos cadáveres y una de las cajas negras. Prácticamente de todo el pasaje, en el que había por lo menos un niño, era de Oremburgo, aunque se informó también de tres viajeros foraneos, uno suizo, además de dos rusos, uno moscovitas y otro de San Petersburgo.

El presidente, Vladímir Putin, expresó sus condolencias a los familiares de los pasajeros fallecidos y canceló un viaje que tenía previsto realizar hoy a Sochi para reunirse, primero, con el presidente palestino, Mahmud Abás, y, después, con el máximo responsable de la FIFA, Gianni Infantino. Con Abás, el encuentro se traslada a Moscú. Las autoridades de Oremburgo han declarado el 12 de febrero día de luto.

El último accidente grave acaecido en Rusia tuvo lugar el 25 de diciembre de 2016, cuando un Tupolev-154 se estrelló en el Mar Negro después de despegar del aeropuerto de Adler (Sochi). Murieron las 92 personas que se encontraban a bordo, incluidos los 65 miembros del popular y mundialmente conocido Coro del Ejército Rojo. El Tu-154 pertenecía al Ministerio de Defensa y viajaba a Siria para amenizar las Navidades a las tropas rusas allí destacadas. Hasta ahora no está claro qué sucedió exactamente. Desde entonces la comisión de investigación creada al efecto ha venido facilitando información a cuentagotas y no ha hecho público el informe definitivo.

Ataque terrorista en Sinaí

Antes, el 31 de octubre de 2015, un Airbus-321 de la compañía aérea rusa Metrojet-Kogalim Avia con 224 personas a bordo se estrelló al norte de la Península del Sinaí tras despegar de la ciudad turística de Sharm el-Sheij con destino a San Petersburgo. Nadie sobrevivió. Fue un atentado reivindicado por el Estado Islámico y perpetrado con una bomba casera hecha con una bote de refresco que fue colocado en el interior del aparato. Las autoridades rusas negaron en un principio que se tratara de una acción terrorista y tardaron dos semanas en reconocerlo.

Los últimos atentados se relacionan con la actual presencia militar de Rusia en Siria e incluso muchos sospechan que el Tu-154 del Ministerio de Defensa siniestrado en el Mar Negro el día de Navidad de 2016 también fue derribado por algún grupo yihadista. Pero, en general, la siniestralidad en los cielos rusos ha disminuido significativamente en los últimos años. En 2017 no se registró ningún desastre aéreo de gravedad, salvo algún que otro helicóptero o avión de combate.

Sin embargo, 2013, 2012 y 2011 fueron años verdaderamente negros para la aviación rusa. En noviembre de 2013, un Boeing 737 de la compañía aérea Tatarstán se estrelló cuando intentaba tomar tierra en el aeropuerto de Kazán.

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