Muere el histórico líder independentista sardo por una huelga de hambre

'Doddore' Meloni trató hasta de dar un golpe de Estado y consagró su vida a conseguir que Cerdeña se separara de Roma

DARÍO MENOR CORRESPONSAL OMA.

r «Me han tenido 33 días en un área del hospital de Nuoro con agujas en los brazos para obligarme a confesar vete a saber qué. Si no me hubieran puesto las esposas, nuestra nación existiría desde 1982. En cualquier caso, yo sigo creyendo en ella». Salvatore 'Doddore' Meloni era un tipo peculiar, a medio camino entre el estereotipo clásico del héroe de cualquier movimiento nacionalista y Ugo Fantozzi, el genial y ridículo personaje cómico pergeñado por el actor Paolo Villaggio, fallecido el lunes en Roma.

Ferviente defensor de la independencia de Cerdeña durante toda su vida, Meloni intentó dar una suerte de golpe de Estado, ocupó un islote y cometió todo tipo de atropellos jurídicos para tratar de lograr que la isla mediterránea se separara de Roma. No le salió gratis: se pasó las últimas décadas entrando y saliendo de prisión hasta que murió ayer a los 74 años a consecuencia de la huelga de hambre y de sed que emprendió hace dos meses tras su último encarcelamiento, por la acumulación de varias condenas por falsificación y evasión fiscal. 'Doddore' Meloni era una figura muy conocida en Cerdeña.

Con su alta estatura física, su bigotazo blanco al estilo de Asterix y su infatigable lucha por el independentismo, con algunas acciones que rozaban lo esperpéntico, acrecentó su leyenda eligiendo este final. Ya durante su vida se presentaba como una suerte de mártir: siempre rechazó las acusaciones que se le acumularon en los 24 procesos que afrontó y se consideró un «prisionero político» víctima de la «colonización italiana». Además de la militancia, que le llevó a formar parte del movimiento 'Meris in domu nostra' (Dueños de nuestra casa, en dialecto sardo) y del Partidu independentista sardu.

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