Muere un gendarme, queda un héroe

Vecinos de Carcasona depositan flores en homenaje a las víctimas de los ataques. /  P. PAVANI / AFP
Vecinos de Carcasona depositan flores en homenaje a las víctimas de los ataques. / P. PAVANI / AFP

R. C.

Arnaud Beltrame, el teniente coronel de la Gendarmería que se intercambió por una rehén y, con su teléfono móvil abierto, permitió a sus compañeros seguir el desarrollo del último ataque yihadista en el supermercado de Trèbes, sucumbió a las gravísimas heridas que le llevaron al hospital el viernes. El terrorista, Redouane Lakdim, le disparó tres veces y el estado crítico del agente tiñó de pesimismo a unas autoridades francesas que ayer, a primera hora de la mañana, comunicaron su muerte y reconocieron su figura.

«Francia jamás olvidará su bravura, su heroísmo, su sacrificio», elogió el ministro del Interior, Gérard Colomb. Poco después, el presidente, Emmanuel Macron, subrayó que el gendarme «salvó la vida de un rehén civil» con «un valor y una abnegación excepcionales» que «merecen respeto y admiración de toda la nación». La familia del agente fallecido, que habría cumplido el mes próximo 45 años, se sobrepuso al dolor y abonó el calificativo de héroe que recibió ya desde el momento en que entró en el centro comercial, seguramente consciente de que se embarcaba en la última misión de su vida.

«No me sorprende, sabía que tenía que ser él. Siempre ha sido así, es alguien que, desde que nació, lo ha dado todo por el país», compartió su madre. «Él me decía: 'Estoy haciendo mi trabajo, mamá, eso es todo'. Era parte de su forma de ser, hacer su trabajo de la manera más noble posible». Su hermano Cédric dijo que «lo que hizo va más allá del compromiso de su profesión». «Ha dado su vida por unos desconocidos. Si no se le puede calificar de héroe, de verdad no sé qué hace falta para hacerlo».

VIDAS TRUNCADASUn viticultor y un albañil jubilados y el empleado de la carnicería del súper cayeron bajo las balas

El pasajero del Corsa

La muerte de este paracaidista casado y sin hijos, que estuvo destinado en Irak, sirvió después en la Guardia Republicana que protege al presidente y terminó en la Gendarmería en Carcasona, elevó a cuatro el balance de fallecidos en el último ataque yihadista en Francia. Ayer se fueron conociendo las identidades y vidas de las otras tres víctimas mortales de la furia asesina de Lakdim.

El primero en caer por las balas del yihadista fue Jean Mazières, viticultor jubilado desde hace dos años. El sexagenario era el pasajero del Opel Corsa blanco contra el que disparó el terrorista para robarlo. El conductor, el portugués Renato Silva, de 26 años, resultó herido grave. Mazières, casado y padre de un hijo, «era una persona muy alegre» e implicada en asociaciones, recordó el alcalde de Villedubert, su pueblo natal.

Al entrar al supermercado de Trèbes, Lakdim abatió de un tiro en la cabeza a Christian Medves, empleado de la carnicería del local. «Conociéndole, imagino que trató de interponerse», conjeturaba su amigo desde hace 45 años Franck Alberti. «Era buen tipo, valiente y digno». Tenía esposa, dos hijas y una nieta y acababa de celebrar sus 50 años.

Al lado de Medves se encontraba un cliente al que también mató el yihadista. Hervé Sosna, de 65 años, un albañil jubilado, acudía al supermercado dos veces a la semana. «Leía mucho, sobre todo poemas. Tenía grandes capacidades intelectuales pero como no quiso abandonar Trèbes, se dedicó a la construcción», contó su hermanastro William Durant.

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