El Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte, a punto de darse la mano

El líder de la coalición de derechas, Matteo Salvini, junto a Silvio Berlusconi. :: Angelo Carconi / efe/
El líder de la coalición de derechas, Matteo Salvini, junto a Silvio Berlusconi. :: Angelo Carconi / efe

La alianza para formar Gobierno en Italia entre las dos formaciones euroescépticas cuenta con el beneplácito del partido de Berlusconi

DARÍO MENOR ROMA.

Sería difícil de olvidar: ciudadanos que acuden a los colegios electorales en chanclas, bañador y camiseta de tirantes con la sombrilla al hombro para votar antes de ir a la playa a pasar un caluroso domingo de julio a la orilla del mar. Esa foto ganaría por goleada a las habituales instantáneas de todos los comicios con monjas metiendo su papeleta en la urna. Aunque sea una pérdida para las hemerotecas, la imagen del votante playero finalmente no va a darse en Italia: tras más de dos meses de marear la perdiz, el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga Norte están a punto de alcanzar un pacto que permita el nacimiento de un nuevo Gobierno. Sería un Ejecutivo incómodo para Bruselas, con posiciones euroescépticas y una fuerte carga nacionalista y populista.

El partido en solitario más votado y la formación que obtuvo más escaños dentro de la coalición conservadora, respectivamente, en las elecciones legislativas del 4 de marzo pidieron ayer al presidente de la República, Sergio Mattarella, 24 horas más para negociar. Su Gabinete cuenta con el visto bueno de Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia (FI), el principal aliado de la Liga, que anunció anoche que no pondrá «vetos» aunque tampoco votará a favor en la moción de investidura en el Parlamento.

Optará por la abstención intentando mostrar así que el pacto conservador sigue vivo. «Si otra fuerza política de la coalición de centro derecha considera que debe asumir la responsabilidad de crear un Gobierno con los 5 Estrellas, tomamos nota con respeto de la decisión», comentó Berlusconi, subrayando que el país lleva «meses» esperando un Ejecutivo. De confirmarse hoy el pacto entre Luigi Di Maio, candidato del M5E, y Matteo Salvini, líder 'liguista', se evitará la repetición de elecciones a las que el país parecía abocado.

LAS CLAVESSi hay pacto, ambos partidos deberán buscar una figura de consenso que lidere el Ejecutivo 'Il Cavaliere' pide que los ministerios clave no dañen sus intereses empresariales y judiciales

Con su petición de un día extra de plazo, Di Maio y Salvini evitaron que Mattarella presentara los nombres de los miembros del Ejecutivo «neutral» con el que pensaba desatascar la situación. Cuando fracasó la tercera ronda de consultas con los partidos el pasado lunes, el jefe del Estado anunció que iba a intentar poner en pie un Gobierno «de servicio» para llevar las riendas del país hasta final de año. El M5E y la Liga se mostraron desde el principio en contra de esta posibilidad y amenazaron con provocar la convocatoria de elecciones lo antes posible, aunque fuera en pleno verano. Al final el riesgo de que la abstención se disparara porque los votantes prefieran la playa a las urnas parece haber contribuido a encauzar la crisis política.

La última palabra la tenía Berlusconi. Pesaba sobre él el veto de Di Maio, que se negaba a compartir un Gabinete con la formación del magnate, al que su partido lleva años presentando como uno de los grandes males del país. La solución vino con lo que Giovanni Toti, hombre de confianza del ex 'Cavaliere' y gobernador regional de Liguria, calificó como «abstención benévola». El M5E y la Liga tienen escaños suficientes para superar la moción de investidura en el Parlamento, pero para la formación 'liguista' era importante que no se produjera un ruptura total con FI.

Aunque parece que habrá pacto entre Di Maio y Salvini, quedan por resolver varias cuestiones espinosas antes de formar Gobierno. La primera es quién liderará el Gabinete. Habrá que encontrar un nombre aceptable para ambos y que no disguste a Berlusconi. El cuatro veces primer ministro habría impuesto además que los Ministerios clave estén en manos de figuras que no resulten peligrosas para sus intereses empresariales y judiciales. Su última condición sería que el M5E le mostrara un cierto respeto, algo que Di Maio comenzó a hacer ayer cuando dijo que Berlusconi «tiene menos culpas que otros» en la crisis política que ha sufrido el país estos últimos dos meses.

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