Moscú desoye el informe sobre Skripal

Toma de muestras del pasado mes de marzo en el cementerio de Salisbury donde están enterrados los familiares de los Skripal. :: D. L. / afp/
Toma de muestras del pasado mes de marzo en el cementerio de Salisbury donde están enterrados los familiares de los Skripal. :: D. L. / afp

La Organización para la Prohibición de Armas Químicas confirma que fue el gas novichok el que envenenó al exespía ruso y su hija en Salisbury

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Rusia ya advirtió de que cerrar el paso a sus especialistas a la investigación para determinar la naturaleza de la sustancia que envenenó al exagente de la Inteligencia militar rusa Serguéi Skripal y a su hija Yulia llevaría al no reconocimiento, por parte de Moscú, del resultado del análisis efectuado por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ). Y así ha sido.

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, declaró ayer que su país «no se creerá el contenido de las conclusiones en el caso Skripal mientras no tenga acceso a los análisis aludidos en la investigación de la OPAQ». Este organismo con sede en La Haya dio ayer la razón a Londres en cuanto a que fue el gas «identificado» por los expertos británicos, es decir, Novichok, el compuesto de acción nerviosa que estuvo cerca de causar la muerte a los Skripal y que los mantuvo varias semanas en coma.

Así lo aseguró desde el principio la primera ministra británica, Theresa May, mientras Rusia lo estuvo negando sistemáticamente. Primero se dijo que tal sustancia nunca existió y después que sí, pero que se dejó de producir y la almacenada fue destruida. María Zajárova insistió también en la necesidad de que Reino Unido proporcione a Rusia «toda la información disponible en relación con este incidente» para poder extraer sus propias conclusiones al respecto. El Kremlin y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, han reiterado en numerosas ocasiones que Rusia no tiene nada que ver con el asunto.

La OPAQ ha elaborado su informe empleando los datos de los análisis realizados en cuatro laboratorios, cuyos especialistas pudieron certificar que la sustancia para uso «militar» era de una «alta pureza». Este gas intoxicó gravemente a Skripal y a su hija, que fueron encontrados sin conocimiento el 4 de marzo y tuvieron que ser hospitalizados en estado crítico. El policía que acudió en su ayuda también tuvo que ser ingresado. La OPAQ, no obstante, no ha especificado el origen geográfico concreto de las muestras analizadas.

Las conclusiones de la OPAQ han llevado a Londres a solicitar una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, en principio para la semana que viene, a fin de discutir el hecho confirmado del empleo de gas Novichok. Para el ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, no hay duda de que detrás del ataque está Moscú. Según su opinión, «no hay otra explicación (...) solo Rusia tiene los medios, los motivos y un historial» tras de sí. Por eso, Johnson ha exigido «respuestas» al Kremlin. Hasta el director de la agencia de Inteligencia británica GCHQ, Jeremy Fleming, ha calificado de «temeraria» la actitud de Rusia.

Por otro lado, la portavoz de Exteriores rusa acusa a Reino Unido de tener «secuestrados» a Skripal y su hija. Esta última, dada ya de alta del hospital a diferencia de su padre, se ha negado a contactar con funcionarios del Consulado ruso y ha pedido a su prima Victoria Skripal que cese en sus intentos de contactar con ellos. Zajárova cree que Yulia está retenida en contra de su voluntad.

«Los últimos acontecimiento refuerzan nuestro temor de que estamos ante el aislamiento de una ciudadana rusa. Tenemos razones para creer que puede tratarse de un caso de retención por la fuerza», afirmo la portavoz diplomática durante su habitual rueda de prensa semanal. Según sus palabras, el comunicado de Yulia Skripal, difundido por la Policía de Londres, en el que pide que la dejen tranquila tanto el Consulado como su prima «podría no ser auténtico».

La semana pasada le fue negado a Victoria Skripal el visado para viajar a Reino Unido con la intención de reunirse con su tío y su prima. Desde entonces, Victoria ha intensificado sus apariciones en los platós de las televisiones rusas para denunciar la actitud de la autoridades británicas, a las que acusa de haber organizado todo un montaje con el envenenamiento de sus familiares para difamar a Rusia.

La prima se ha manifestado en solitario ante el Consulado británico en la capital rusa portando un cartel que deplora la negativa a concederle el visado. Moscú ha calificad de «lamentables» los intentos de Londres por impedir a Victoria ver a sus parientes.

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