El ministro de Interior de Eslovaquia renuncia en medio de nuevas protestas

Tomas Drucker se ve arrastrado por la ola de indignación popular causada por el asesinato del periodista de investigación Jan Kuciak

R. C. PRAGA.

El ministro de Interior de Eslovaquia, Tomas Drucker, anunció su dimisión ayer, solo tres semanas después de asumir el cargo, en medio de nuevas protestas sociales por el asesinato hace dos meses de un periodista de investigación. Más de 35.000 personas salieron de nuevo el domingo a las calles de Bratislava para exigir la destitución del jefe de la Policía, Tibor Gaspar, cuya actuación en este caso defiende el Gobierno. También pidieron la renuncia del fiscal especial Dusan Kovacik, así como elecciones anticipadas.

La plataforma cívica 'Por una Eslovaquia decente' pide una investigación imparcial del asesinato a finales de febrero del periodista Jan Kuciak, quien investigaba sobre la mafia italiana y sus supuestos vínculos con el poder en el país centroeuropeo, y de su novia, Martina Kurnirova. Ambos fueron acribillados a tiros cuando se encontraban en su apartamento.

Kuciak, de 27 años, elaboraba un reportaje sobre actividades de la mafia italiana en Eslovaquia y sus supuestos contactos con dos cercanos colaboradores del entonces primer ministro, Robert Fico. Antes de su muerte, Kuciak había alertado a la Policía de que había recibido amenazas, que supuestamente no fueron tenidas en cuenta por los órganos de seguridad dirigidos por Tibor Gaspar. Drucker no considera que la destitución del jefe de la Policía sea «adecuada y justa», como dijo de nuevo ayer, a pesar de que esta ha sido desde el principio una de las principales reivindicaciones de los manifestantes. Pero, con su renuncia, parece asumir que no ha respondido a las demandas ciudadanas. «No tengo derecho a permanecer en el cargo de ministro», confesó el político, que había aceptado el nombramiento precisamente para tratar de recuperar la confianza popular en las instituciones gubernamentales.

Tomas DruckerPeter Pellegrini

Drucker, que antes había liderado la cartera de Sanidad, aceptó el puesto en un momento de crisis gubernamental sin precedentes. Las turbulencias sociales por el caso Kuciak tumbaron al Ejecutivo de coalición del socialdemócrata Robert Fico, que acumulaba diez años al frente del Gobierno. Para entonces ya había abandonado el puesto de ministro de Interior Robert Kalinak, a quien sus rivales políticos achacaban vínculos con el hampa y que había sido denunciado por la Fiscalía por bloquear investigaciones policiales contra la corrupción.

El nuevo primer ministro, Peter Pellegrini, ha tenido dificultades para formar un nuevo Gobierno, al rechazar el jefe del Estado, Andrej Kiska, la primera propuesta que presentó. Fue la introducción de Drucker como candidato para dirigir Interior la que permitió obtener el visto bueno al nuevo Ejecutivo de Pellegrini. Su salida, por tanto, abre serias incertidumbres sobre el futuro político del país.

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