México vive un insomnio permanente

Los equipos de rescate cortan una columna metálica para intentar retirar los escombros en un edificio de la capital. :: YURI CORTEZ / afp

Las numerosas réplicas del terremoto perpetúan el pánico y hacen que los ciudadanos abandonen sus camas cada vez que la tierra vuelve a temblar

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Desde el terremoto de 7,1 grados del pasado martes es imposible dormir a pierna suelta en México. La tierra no deja de temblar cada cierto tiempo. Ayer, a las 7.53 horas -siete horas más en España- una sacudida de 6,1 cimbró de nuevo los cimientos de los edificios del centro del país. El pánico volvió a apoderarse de millones de ciudadanos que en ropa interior o en pijama salieron a las calles por temor a nuevos derrumbes. El jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, informó de que no se registraron nuevos daños. Sin embargo, se paralizaron durante unas horas las labores de rescate de posibles supervivientes y se perdió un tiempo vital para poder encontrar gente viva entre el amasijo de escombros a los que quedaron reducidos unos cuarenta edificios supuestamente seguros.

Según los sismólogos, en la mañana se registraron tres seísmos de más de 5 grados. Son algunas de las más de 50 réplicas sentidas desde el fatídico día 19. El nuevo susto provocó sendos infartos que causaron la muerte a dos mujeres. Y en Oaxaca, donde fue el epicentro, acabó de colapsar un puente de la autopista, y dañó la base aérea militar de Ixtepec, que funcionaba como centro logístico para repartir ayuda humanitaria. Construcciones dañadas por los temblores previos acabaron por derrumbarse y fue necesario desalojar un hospital.

Después de más de 96 horas, los expertos ya casi no tienen esperanzas de encontrar supervivientes. En un edificio multifamiliar de Tlalpan, recuperaron a tres personas, pero sin vida. Con ellos ascienden a 305 los muertos tras el terremoto ocurrido el mismo día que México recordaba con simulacros el gran movimiento telúrico que en 1985 mató a 10.000 personas. La mayoría, 167, fallecieron en Ciudad de México. El resto, 73 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en Estado de México, seis en Guerrero y uno en Oaxaca. Sin embargo, los equipos de rescate aún perciben señales de vida en algunas zonas

LA CLAVELos vecinos se niegan a que el Gobierno restrinja las labores de rescate a los técnicos especializados

Los plazos se agotan

Heradio Ayala, 'Isaac', sobrevivió al colapso de ese edificio. Contó que ese mismo día conoció a una señora en su primer día de trabajo. Un poco antes, le ofreció un bocadillo. Salió primero que él y quedó aplastada. «Estuvo como cinco minutos agarrándome el pie. Pero ya nada pude hacer». Él compartió un pequeño hueco, en el que «era muy difícil de respirar», con Luz, una compañera. Después de más de treinta horas salieron casi ilesos.

De todas formas, los plazos se agotan. El subsecretario de la Secretaría (ministerio) de Defensa, Gilberto Hernández, explicó que a partir de ahora los trabajos de rescate serán «quirúrgicos» y aunque continuarán mientras quede esperanza de vida operarán solo especialistas.

«La población sigue con tantas ganas de ayudar, debemos ser mucho más cuidadosos y hacer solo lo que los expertos indiquen. No puede uno pedirle a la gente que no apoye, pero sí solicitamos su comprensión. Ya no nos podemos meter, ya es la gente técnica la que hará el trabajo quirúrgico», dijo al diario 'Milenio'.

Por su parte, la Secretaría de Marina aseguró que en la escuela Enrique Rébsaben, donde murieron 21 niños y 5 adultos, continuarán desescombrando hasta recuperar todos los cuerpos. En estos trabajos de recuperación, los perros han sido responsables de muchos hallazgos. Sin ellos muchos de quienes hoy están vivos no lo hubieran contado. Como señaló 'Isaac' a una televisión local, estamos «agradeciéndole a Dios por la nueva oportunidad que me dio. Es como si hubiera nacido otra vez».

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