Cae en México el gurú de una secta que marcaba a 'esclavas sexuales' como reses

Keith Raniere formó un 'harén' con una veintena de mujeres ricas a las que convencía de que lo mejor para ellas era ser supervisadas por 'amos'

M. LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

El joven empresario Christian Grey, personaje central del libro erótico '50 sombras de Grey' escrito por la autora británica E. L. James, es un santo varón comparado con Keith Raniere, el fundador de una sociedad secreta desde Nxivm (Nexium), su empresa de autoayuda. El apuesto hombre de 57 años difundía con discreción desde hace 20 años en su sede de Albany (Nueva York) y sus filiales en México, Canadá y Sudamérica la teoría de que las mujeres avanzaban mejor si se convertían en «esclavas» supervisadas por «amos». Con el cerebro lavado, eran marcadas en la pelvis, como si fueran reses, con las iniciales KR y AM, por Allison Mack, actriz de la serie 'Smallville' que habría reclutado a 25 mujeres.

La denuncia de varias víctimas y un reportaje de 'The New York Times' de octubre del año pasado lo puso en la mira de las autoridades. 'Vanguardia', como se hacía llamar, huyó a México. Pasó un tiempo en Monterrey, donde tiene uno de sus locales y después se refugió en el exclusivo enclave de Puerto Vallarta.

Allí, en una lujosa villa donde le acompañaba una rica heredera, lo pilló el lunes la Policía mexicana, que, al estar sin visado migratorio, lo deportó de inmediato a Texas donde ayer tuvo la primera audiencia acusado por tráfico sexual, conspiración para trabajo sexual y conspiración de trabajo forzado contra mujeres. Podría ser condenado desde 15 años de cárcel a cadena perpetua.

Tenía el tinglado muy bien montado. Se presentaba como 'gurú' de autoayuda. Los cursos del Executive Succes Programs eran la tapadera perfecta. Por cinco días cobraba 5.000 dólares (4.029 euros) por persona. Ahí elegía a sus víctimas cuyo denominador común era ser flacas, ricas y firmar un documento de confidencialidad. Esperaba tener relaciones sexuales con ellas, que realizaran labores domésticas para los 'amos', y que guardaran el secreto.

En un comunicado, el jefe del FBI en Nueva York, William Sweeney, afirmó que «mostró un asqueroso abuso de poder en sus esfuerzos para denigrar y manipular mujeres que consideraba como sus esclavas sexuales». Agregó que Raniere «participó en horribles actos para marcar y quemar a dos de ellas (...) Hoy estamos poniendo fin a esta tortura». Por su parte, el fiscal federal precisó que además de tener sexo y marcarles la piel las coaccionaba con «la amenaza de divulgar información personal e íntima» y «de apoderarse de sus bienes o activos».

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