Merkel iniciará su cuarto mandato con un récord de 1,2 millones de vacantes de empleo

J. C. BARRENA BERLÍN.

Boyante es el calificativo más adecuado para definir la situación del mercado laboral en Alemania cuando la canciller federal, Angela Merkel, se dispone a iniciar su cuarta legislatura consecutiva al frente del Ejecutivo germano. Hasta el punto de que la Agencia Federal de Empleo anunció ayer un nuevo récord histórico de trabajos vacantes. Casi 1,2 millones de puestos se encontraban sin cubrir en el país al término del último trimestre de 2017, con unas 128.000 ofertas más que un año antes.

«La demanda es especialmente alta en la industria y la construcción», subrayó Alexander Kubis, experto de la agencia estatal, quien reconoció que las empresas alemanas tienen grandes dificultades para cubrir sus vacantes, sobre todo cuando se trata de mano de obra especializada. La mitad de la oferta parte de empresas pequeñas de hasta 50 empleados. Solo el sector de la construcción ha registrado un incremento de la demanda de mano de obra del 24% y cuenta con casi 100.000 empleos sin cubrir, incluso en pleno invierno, tradicional temporada baja por las inclemencias del tiempo.

La Agencia Federal de Empleo había anunciado además hace una semana que el desempleo había caído hasta una tasa del 5,7%, hasta situarse en poco más de 2,5 millones de parados el pasado mes de febrero, la cifra más baja desde la reunificación nacional en 1990. Detlef Scheele, jefe de la agencia, afirmó que el número de personas sin trabajo en Alemania podría caer en 2018 incluso por debajo de los 2,1 millones, para marcar también un nuevo récord histórico.

El instituto de estudios económicos Ifo de Múnich ha pronosticado además que hasta el año próximo el número de trabajadores que cotizan a la seguridad social en Alemania aumentará hasta 45,2 millones. Será la mayor cifra de la historia y casi un millón más que en 2017.

Tanto el Ifo como el instituto de estudios económicos mundiales IfW de la ciudad de Kiel auguran para 2018 el crecimiento más alto desde 2011 en el país germano. Un 2,6% el primero y un 2,5% el segundo. Todo eso revierte naturalmente en las arcas del Estado.

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