Mensaje al círculo íntimo de Putin

El Gobierno de EE UU, urgido por el Congreso, sanciona a siete oligarcas en el mayor golpe a la elite rusa por promover la «desestabilización» global

RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ.

Moscú. Aunque se sabía que el llamado 'informe del Kremlin' o 'lista de Putin', documento publicado en enero por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, auguraba acciones concretas contra personas del entorno del presidente Vladímir Putin, la materialización de estas medidas ha caído en Moscú como una bomba. Presionado por el Congreso, el Gobierno de EE UU ha asestado un duro golpe al círculo íntimo del líder ruso decretando sanciones contra 26 personas y doce empresas del país, entre ellos los siete magnates más próximos a Putin y 17 altos cargos del Gobierno y la Administración del Kremlin.

La causa de este nuevo varapalo, según explicó el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, es la labor de zapa que Rusia lleva a cabo a nivel global. Según sus palabras, «el Gobierno ruso está involucrado en acciones perversas en todo el mundo, incluidas la ocupación de Crimea y la instigación de la violencia en el este de Ucrania». Washington culpa además a Moscú de «ciberataques», «injerencia en procesos electorales», «socavar las democracias occidentales» y suministrar armas con las que el régimen sirio bombardea a «civiles inocentes». «Los oligarcas y las elites que se aprovechan de un sistema corrupto ya no estarán a salvo de las consecuencias de las actividades desestabilizadoras de su Gobierno», advirtió Mnuchin.

Entre los magnates afectados se encuentran el 'rey del aluminio', Oleg Deripaska; el presidente de Skólkovo (el Silicon Valley ruso) y dueño del grupo Renova, Víctor Vekselberg; el poderoso Ígor Rótenberg, dueño de numerosos negocios en Rusia y antiguo 'sparring' de Putin en los entrenamientos de judo; Kiril Shamálov, yerno del jefe del Kremlin y principal accionista de Sibur, y el daguestaní Suleimán Kerímov, pendiente de una causa judicial en Francia.

Las medidas golpean también al presidente del gigante energético Gazprom, Alexéi Miller; al presidente del banco VTB, Andréi Kostin; al ministro del Interior, Vladímir Kolokóltsev; al secretario del Consejo de Seguridad, Nikolái Pátrushev; al director del Servicio Federal de Inteligencia Exterior (SVR), Mijáil Fradkov; y al jefe de la Guardia Nacional (un cuerpo pretoriano al servicio de Putin), Víctor Zólotov. Entre las empresas incluidas en esta lista negra se encuentran Rusal, el mayor productor mundial de aluminio, y En+ Group -ambas pertenecientes a Deripaska-, Sibur, Renova, varias subdivisiones de Gazprom y el exportador de armas Rosoboronexport. Todas las personas y compañías del listado verán congelados sus activos en EE UU y todas las transacciones con ellas de otras empresas quedan prohibidas.

«Los activos» del presidente

Las acciones de Rusal y En+ Group cayeron ayer en Moscú entre un 10% y un 20%. Washington cree que los siete oligarcas y las doce empresas vinculadas a ellos son, según palabras del politólogo ruso Stanislav Belkovski, «quienes detentan nominalmente los activos de Putin».

El líder opositor ruso Alexéi Navalni augura a Deripaska, ya acosado por un serio escándalo sexual y de corrupción, un futuro muy negro cuando hasta hace no mucho era uno de los hombres más ricos de Rusia. Navalni estima también que las sanciones contra Kostin obligarán a destituirle de la cabeza del VTB, ya que su permanencia dificultaría la actividad de la entidad. Las autoridades rusas prometen que harán todo lo necesario para «proteger» y compensar a los sancionados. Washington ya ha adoptado sanciones contra Rusia en el pasado por el 'caso Magnitksi', la anexión de Crimea y la injerencia en las últimas presidenciales. El 26 de marzo expulsó a 60 diplomáticos rusos y cerró el consulado en Seattle en solidaridad con Reino Unido por el envenenamiento del exagente Serguéi Skripal y su hija.

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