Marine Le Pen entierra a su padre

La líder de la extrema derecha francesa refunda el Frente Nacional y le cambia el nombre en el congreso de Lille

FERNANDO ITURRIBARRÍA PARÍS.

Marine Le Pen oficia el entierro simbólico de su padre en el XVI congreso del Frente Nacional (FN) inaugurado ayer en la ciudad francesa de Lille. Cambio de nombre, nuevos estatutos y redefinición de la línea política son los ejes de la refundación del partido de extrema derecha creado en 1972 por Jean Marie Le Pen. El anciano caudillo ultra, que a sus 89 años había amenazado con una «pelea callejera» si se le impedía participar en la convención, optó finalmente por firmar en París ejemplares de sus 'Memorias' en las que dice sentir «piedad» por su hija, que cae en picado en los sondeos de popularidad.

Steve Bannon, el polémico exasesor ideológico de Donald Trump, fue el invitado estelar de la jornada inaugural. Encarnación de la derecha estadounidense más dura, el estratega en la conquista de la Casa Blanca explicó a los congresistas ultraderechistas que la victoria también es posible en Francia y les orientó sobre la metodología para conseguirla. «El rey de las 'fake news' y de los supremacistas blancos en el congreso del FN. Cambio de nombre pero no de línea política», analizó Christophe Castanier, líder del partido del presidente francés, Emmanuel Macron.

EN SU CONTEXTO

Marine Le Pen fue barrida por el jefe del Estado en las presidenciales del año pasado. No obstante, logró en el duelo final un récord electoral al cosechar 10,6 millones de votos, el doble del resultado obtenido por su padre quince años antes frente al conservador Jacques Chirac. Pero su imagen no ha dejado de degradarse desde entonces, lastrada por su desastrosa intervención en el debate televisivo con Macron en aquella segunda vuelta. En mayo de 2017 el 29% de los franceses deseaba verla desempeñar un papel importante en los años venideros. Ese porcentaje se ha desplomado ahora a la mitad hasta quedarse en un irrisorio 14%.

La heredera parricida juzga indispensable refundar el partido y darle un nuevo nombre, que hoy va a desvelar, para anudar potenciales alianzas futuras y ampliar su base electoral. En 2015 expulsó a su padre con el pretexto de nuevas declaraciones polémicas sobre el Holocausto judío por los nazis.

A comienzos de mes la justicia ha confirmado la exclusión del patriarca con el consuelo de reconocerlo como presidente de honor de la formación que fundó hace 45 años. La liquidación del legado paterno se consumó en Lille con la votación de unos nuevos estatutos que eliminan la presidencia honoraria de Jean Marie Le Pen.

«En un partido en el que los lazos familiares son tan numerosos, es difícil resistir a una lectura psicoanalítica: barrenar el FN es matar al padre», escribe el analista del diario 'Le Figaro' Guillaume Tabard. Jean Marie Le Pen prefiere hablar del suicidio de su hija con un cambio de nombre que califica de asesinato. El primer tomo de su autobiografía, con una tirada excepcional de 100.000 ejemplares, es un éxito editorial.

El relato recoge en 450 páginas sus recuerdos juveniles y acontecimientos políticos que le sirven para rehabilitar al colaboracionista mariscal Pétain, justificar la tortura en la guerra de Argelia y presumir de hazañas bélicas en la guerra de Indochina. «En un libro que se detiene en 1972, cuando yo tenía cuatro años, consigue hablar mal de mí. Hay que estar muy motivado», lamenta con amargura su hija, con quien lleva años sin hablarse.

Marine Le Pen fue abandonada en septiembre por su brazo derecho Florian Philippot, que ha lanzado su propio partido soberanista, bautizado Los Patriotas. Pero su principal amenaza sigue emboscada en la familia y lleva el mismo apellido.

El relevo

Marion Maréchal-Le Pen, la sobrina pródiga, se retiró de la escena política tras la derrota presidencial de su tía. Pero acaba de asomarse a la palestra con una sonada participación el 22 de febrero en la convención de los conservadores estadounidenses en Maryland. Muchos simpatizantes ven en esa reaparición el presagio del regreso de la gran esperanza parda para relevar a la presidenta del Frente Nacional, que tiene garantizado verse reelegida en el congreso pues es candidata única a su sucesión.

Por si fueran pocos obstáculos, los jueces también acosan a una dirigente que se refugia en el victimismo y la manía persecutoria. El 1 de marzo fue inculpada de difusión de imágenes violentas por haber publicado en Twitter fotos de atrocidades cometidas por el autoproclamado Estado Islámico. Desde el pasado verano está imputada por abuso de confianza en el sumario de los presuntos empleos ficticios de asistentes de eurodiputados, con un perjuicio recién revisado al alza por el Parlamento europeo desde más cinco millones de euros a cerca de siete.

es el año en el que Jean Marie Le Pen fundó el Frente Nacional, el partido que ahora dirige su hija Marine.

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