«Mamá, papá: estamos bien»

Una de las cartas. :: efe/
Una de las cartas. :: efe

P. M. D. MAE SAI (TAILANDIA).

Justo dos semanas después de quedarse atrapados, los niños de la cueva de Tham Luang por fin se comunicaron ayer con sus padres. En cartas sacadas por los buzos de la Marina tailandesa, las fuerzas de élite conocidas como Navy Seals, los doce muchachos y su entrenador de fútbol intentan calmar a sus familias transmitiéndoles un mensaje de fortaleza y esperanza y, sobre todo, su inmenso amor. «Mamá, papá, no os preocupéis por mí. Los Navy Seals se están preparando para llevarnos a comer pollo frito. Os quiero», dice uno de los chicos, apodado 'Dom', en su misiva, difundida por la Marina de Tailandia en su Facebook.

Los ánimos a la familia y la comida son dos de las constantes en los mensajes de los menores, que tienen entre 11 y 16 años y pertenecen al equipo de fútbol Moo Pa (Jabalíes) de Mae Sai.

Cercana al Triángulo Dorado, la frontera que el río Mekong dibuja con Birmania y Laos, la rutina de esta apacible ciudad del norte de Tailandia se ha roto por el angustioso rescate de los niños atrapados en la gruta. «Papá, mamá, hermano, tío... Os echo de menos a todos. Tranquilos, estoy contento en la cueva», dice otro de los chavales, Mick, de 13 años.

Por su parte, Bew, que tiene 14 años y es el portero del equipo, le promete a su madre que la ayudará cuando salga de la cueva, que asegura será pronto. Uno de sus amigos, Nick, que no pertenece al club de fútbol pero se unió el pasado 23 de junio al entrenamiento y luego a la excursión a la cueva, le pide a sus padres que lo lleven a un bufé cuando sean rescatados. Pintando corazones al final de su carta, Note, de 14, tranquiliza a su familia asegurando que está bien mientras Lom se queja de que «hace un poco de frío» en la caverna.

Teniendo en cuenta la pesadilla que el grupo ha vivido durante las dos últimas semanas, cuando se quedaron atrapados en una gruta inundada y se pasaron varios días sin comer, estremece pensar en las emociones de los menores al escribir estas cartas para sus familias. Con los buzos como carteros, los padres también les han respondido para decirles que los esperan pronto en casa.

Disculpas del entrenador

En una de las cartas sacadas por los buzos, el entrenador de los niños, Ekapol Chantawong, pide perdón a las familias de los chicos por haberlos metido en la cueva de Tham Luang pese a las advertencias para no entrar en época del monzón. «A todas las madres y padres: los niños están bien. Los estamos cuidando y os prometo atenderlos lo mejor posible. Gracias por vuestro apoyo y mis disculpas ante todos vosotros», escribe el entrenador, de 25 años.

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