Maduro muestra signos de debilidad

Leopoldo López, con sus hijos, tras salir de prisión. :: r. c.

La excarcelación del dirigente opositor Leopoldo López facilitaría al presidente oxígeno político para acabar su mandato

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

El preso más emblemático de Venezuela, Leopoldo López, disfruta desde ayer del beneficio de la prisión domiciliaria. Como en otras ocasiones en el país, su excarcelación suscita división de opiniones. Su partido, Voluntad Popular (VP), opina que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) cambió la cárcel por su casa por la presión de las movilizaciones callejeras que el dirigente opositor siempre defendió para acabar con el chavismo. Sin embargo, el Gobierno dijo que «el dialogo siempre da resultados», dejando caer la sombra de una negociación que según la esposa de López, Lilian Tintori, «jamás» iba a darse pero que podría rebajar la tensión política agudizada por los últimos 99 días de protestas que han dejado cerca de un centenar de muertos.

Según Leopoldo López padre, un brazalete electrónico vigilará los movimientos de su hijo, que no podrá salir de su domicilio pero sí disfrutar de sus hijos. Ayer difundió imágenes con ellos en las redes sociales que tanto apoyo le han brindado en estos más de tres años de reclusión, además de su familia y amigos.

Simpatizantes y periodistas se congregaron frente a su residencia de Caracas a la espera de una reacción del hombre que ha defendido las movilizaciones callejeras para desalojar al chavismo del Palacio de Miraflores. La obtuvieron cuando el recién liberado apareció en el muro de su casa para saludarlos de lejos. «Esta bien de salud y feliz con su familia», comentaron sus allegados.

El Gobierno deja caer la sombra de la negociación en el paso del recluso a arresto domiciliario

Una afirmación que pone en entredicho al TSJ, que se escudó en «problemas de salud» para excarcelarlo. Hay indicios que apuntan a que su salida fue pactada y pudo ser conocida de antemano por algunos medios. Y Javier Cremades, uno de sus abogados madrileños, comunicó en un tuit el destino de su defendido cuando en Venezuela todavía era madrugada.

La decisión del TSJ transmite a su vez algunas señales. La salida de López, celebrada por sus simpatizantes y por la oposición en general -que se reunió para una foto de unidad- se produce en un momento de enfrentamiento y división total en el país petrolero. El Gobierno de Nicolás Maduro, que comienza a dar muestras de debilidad, planea elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente para el día 30, además de un ensayo general que coincidirá el día 16 con el plebiscito -sin validación del Consejo Nacional Electoral- de las fuerzas opositoras, que exigen la liberación del resto de los que ellos consideran presos políticos, unos 400 según varias ONG, y ninguno según el Gobierno, que ve en todos ellos a alborotadores y facinerosos.

Preocupación por el Ejército

Tampoco se puede olvidar que tanta tensión y marchas, aunque están localizadas en algunas zonas de la capital y puntos del territorio nacional, inciden negativamente en el desempeño normal de las actividades laborales y comerciales, dan una pésima imagen internacional, agudizada desde que chavistas de pro, como la fiscal general Luisa Ortega, critican las decisiones de la dirigencia oficialista. Entre ellas están el fallo para transferir facultades de la Asamblea Nacional al poder judicial y la misma celebración de la nueva Constituyente que modificaría la promovida en su momento por Hugo Chávez.

Otro frente que preocupa al presidente es el de los militares. El sucesor de Chávez anunció el viernes que informará pronto «sobre el complot que quieren hacer para mostrar fisuras en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana». El grueso y los altos mandos son leales al chavismo, aunque en los últimos meses unos mil uniformados se rebelaron y pidieron la baja. El último fue el inspector Óscar Pérez, que atacó desde un helicóptero dos edificios oficiales. Son situaciones que indicarían vacilación en Maduro. Podría pensarse que al liberar a López oxígeno político que le permita acabar su mandato. Porque es previsible que el dirigente opositor continúe su proselitismo virtual.

Pero el Ejecutivo confía en que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) atempere su lucha, y como dijo Elías Jaua, ministro de Educación y presidente de la comisión de la Constituyente, la alianza opositora «asuma» la liberación «con madurez y deje la violencia».

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