Maduro intenta arreglar la relación con sus vecinos

Los opositores a Maduro prenden fuego a las barricadas y preparan cócteles molotov en las calles de Caracas . :: R. SCHEMIDT / afp

Ofrece diálogo a los mismos países reunidos en Perú que han votaron rechazar la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Nicolás Maduro propuso ayer «un diálogo por el respeto de Venezuela» con el grupo de países que desde Lima, por una mayoría de once frente a 17 y casi a la misma hora, decidieron rechazar la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), denunciaron la «ruptura del orden democrático» en Venezuela y hablaron de «dictadura». En su iniciativa el presidente no estaba solo. Le respaldaban los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América Latina y el Caribe-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) que, por su parte, manifestaron su apoyo y solidaridad con el Gobierno venezolano ante las «amenazas de la derecha internacional». Pero ayer, Estados Unidos amplió las sanciones contra otros ocho funcionarios venezolanos por su papel en la creación de la ANC.

El Departamento del Tesoro impuso sanciones financieras contra Adán Chávez, Carmen Meléndez, Hermann Escarrá y Bladimir Lugo. Al igual que las ordenadas contra otros trece altos cargos el 26 de julio, sus cuentas serán congeladas, no podrán viajar a EE UU ni podrán realizar transacciones comerciales con estadounidenses.

Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, afirmó en un comunicado que «el presidente Maduro instaló esta ilegítima Asamblea Constituyente para afianzar aún más su dictadura y continúa estrechando su control sobre el país». El sector petrolero se ha vuelto a librar de sanciones en esta nueva oleada.

Horas antes, en Caracas los cancilleres del ALBA habían rechazado las sanciones arbitrarias e ilegales impuestas por Washington contra ciudadanos venezolanos, «incluso el presidente Nicolás Maduro», y denunciaron además el muro en México y el cambio de política de Donald Trump hacia Cuba, entre otras cosas.

Pero Maduro, conciliador, invitaba a iniciar «un diálogo con México, Colombia, Argentina, no sé si Brasil porque allí no hay gobierno legítimo, Chile, Paraguay, con un punto único: restituir las normas de respeto al derecho internacional». El mandatario enfatizó que «Venezuela no es un botín imperial (...) la joya de la corona, así se dice en los pasillos de Washington». También propuso que la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) organice «una cumbre de reunificación» en El Salvador.

Mantienen la esperanza

El guante todavía está en el aire. No se barajan fechas ni hay propuestas. Pero el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, reiteró en una entrevista con la agencia Efe que «lo que está sucediendo en Venezuela infortunadamente es una destrucción de la institucionalidad democrática». El mandatario habló también de «dictadura» instaurada sobre los poderes legítimamente constituidos, sin embargo, confió en que «alguna salida pacífica pueda encontrarse, negociada entre las partes, porque Venezuela se merece una salida que no sea violenta y habrá que insistir en esa salida por todos los medios y formas posibles». También Chile mantiene la confianza de que la situación se arregle y por esa razón, su Gobierno no romperá relaciones con Caracas ni retirará a su embajador.

Otra figura del cono sur se ofreció voluntaria para ayudar a Maduro. Nada menos que el polémico futbolista Diego Armando Maradona declaró desde su cuenta de Facebook: «Somos chavistas hasta la muerte. Y cuando Maduro ordene, estoy vestido de soldado para una Venezuela libre, para pelear contra el imperialismo y los que se quieren apoderar de nuestras banderas, que es lo más sagrado que tenemos». El opositor Henrique Capriles respondió a Maradona invitándole al país. «Si quiere venir, yo personalmente voy y lo busco en el aeropuerto y lo llevo para que vea la situación de Venezuela».

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