Macron y Merkel chocan otra vez sobre el futuro de la UE

Macron, acompañado de Angela Merkel y el rey Felipe VI, ayer en Aquisgrán. :: Ronald Wittek / efe/
Macron, acompañado de Angela Merkel y el rey Felipe VI, ayer en Aquisgrán. :: Ronald Wittek / efe

El presidente francés critica la austeridad de Berlín al recibir en Alemania el premio Carlomagno

MARÍA MOLINOS BERLÍN.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, volvieron a evidenciar ayer sus diferencias en torno al futuro del proyecto europeo. El galo, que defiende un impulso inversor en el bloque para avanzar en la integración y la convergencia económica, criticó la defensa a ultranza que hacer Berlín del equilibrio presupuestario.

El eje franco-alemán sigue sin entrar en sintonía. Y la entrega en Aquisgrán (Alemania) del premio Carlomagno a Macron por su impulso al proyecto europeo fue sintomática. El presidente galo exigió valentía y ambición, así como rapidez para lograr una UE soberana e independiente que tenga su propio peso específico en la arena internacional dejando de lado los intereses nacionales. En este sentido, y delante de la canciller, criticó el afán germano por el déficit cero en los presupuestos y por mantener unos superávit comerciales tan elevados que han recibido toques de atención tanto de la Comisión Europea (CE) como del Fondo Monetario Internacional (FMI).

«No puede haber un perpetuo fetichismo en relación con los excedentes presupuestarios y comerciales, porque se logran a costa de los demás», argumentó. A su juicio, es preciso abandonar la lógica «puramente nacional» en Europa para encontrar soluciones y apostar por un «fuerte multilateralismo». Los nacionalismos, agregó, pueden provocar «divisiones mortales».

En concreto, Macron aseguró desear «un presupuesto europeo mucho más ambicioso» y una zona euro «más integrada» con cuentas propias. Macron instó a «actuar ya» para refundar una UE que sea capaz de «decidir por sí misma» y de enfrentar soberana e independiente los «grandes desafíos» geopolíticos y económicos, entre los que citó los problemas en Oriente Próximo y el unilateralismo estadounidense en política comercial y climática. «Estamos ante grandes amenazas y no podemos dejar que otros decidan por nosotros», aseguró el francés.

«Nuevo punto de vista»

Merkel, que intervino en la entrega de premios, coincidió con su homólogo en la necesidad de encontrar «un nuevo punto de partida para Europa» y de apostar por la independencia y la autosuficiencia ante el actual inquilino de la Casa Blanca. Los europeos, dijo, deben «tomar su destino en sus propias manos» y «encontrar juntos respuestas muy concretas» a los desafíos globales. No obstante, evitó entrar en detalles sobre su visión para el futuro de Europa.

No es la primera vez que Merkel y Macron escenifican su desencuentro. El pasado abril ambos líderes se citaron en Berlín para hablar del futuro de la UE y, pese a que enfatizaron que comparten un horizonte de objetivos, reconocieron que difieren en el camino a tomar. Y el encuentro de Aquisgrán no dejó entrever un acercamiento entre el cauto pragmatismo de la alemana, que apuntala su última legislatura debilitada y tirando de prudencia, y el europeísmo apasionado del francés, cuyas grandes visiones parecen tener a veces pies de barro cuando se entra a analizar los detalles.

Pese a las diferencias, Merkel y Macron se han comprometido a presentar para principios de junio una propuesta común para refundar la UE. Una iniciativa que debe abarcar desde un nuevo sistema común de asilo -por exigencia de Berlín- a un proyecto para la integración de la eurozona, como demanda París. También debe bosquejar proyectos de largo alcance como el de la Defensa común o la protección de las fronteras exteriores. La voluntad está, aseguran ambos líderes. El problema son los detalles.

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