Macron critica el método de Trump con Irán

Emmanuel Macron, durante la entrevista. ::  PHILIPPE WOJAZER / afp/
Emmanuel Macron, durante la entrevista. :: PHILIPPE WOJAZER / afp

El presidente francés anuncia que viajará a Teherán en su primera entrevista televisiva, centrada en la defensa de sus reformas

FERNANDO ITURRIBARRÍA PARÍS.

Cuando Washington acaba de anunciar su salida de la Unesco y cuestionar el acuerdo en materia nuclear con Teherán, Emmanuel Macron proclamó anoche la necesidad de «anclar a Donald Trump en el multilateralismo» y desveló que le había explicado que era «un mal método endurecer las cosas con Irán». El presidente francés insistió en la importancia de mantener un «diálogo exigente» con el régimen iraní, invitó a ser más estrictos con «la actividad balística de Irán y su acción en la región» y confirmó su intención de viajar próximamente a Teherán. Fue su único escarceo por la política internacional en la entrevista en directo, la primera de su mandato, que dio ayer en el palacio del Elíseo a TF1, la principal cadena de televisión del país.

Practicante de la estrategia de la palabra presidencial con cuentagotas, Macron incluso había renunciado a la tradicional entrevista del 14 de julio que concedían sus predecesores el día de la fiesta nacional. Pero se vio obligado a saltar a la palestra ante el desplome acelerado de su popularidad, que ha pasado del 60% de aprobación en junio al 44% de opiniones favorables a su gestión en octubre, sobre todo entre el electorado procedente de la izquierda.

La comparecencia televisiva en horario de máxima audiencia dominical fue un intento de contrarrestar la imagen de «presidente de los ricos» que ha empezado a arraigar con vocación de futuro en la ciudadanía. Mientras el 53% de los franceses juzga que su política económica favorece sobre todo a los más acomodados, Macron ha agrandado la distancia con los sectores populares con declaraciones clasistas contra los obreros que «montan follones», los «vagos», los «cínicos» y «la gente que no es nada».

«Sin buscar la humillación»

Anoche se esforzó por puntualizar que no había incurrido en ningún desprecio de clase ni insultado a nadie y asumió emplear expresiones de un registro popular. «Nuestras élites se han acostumbrado a un discurso aséptico y yo he optado por decir las cosas pero sin buscar la humillación», precisó convencido de que «cuando digo eso no se agrede a los franceses». «Cuando se decide ayudar a los que trabajan, por muy modestos que sean, mediante reformas en profundidad, uno se dirige a las clases medias y populares», argumentó.

El líder centrista defendió su reforma laboral por decreto que «no es una hiperliberalización que va a destruir derechos», aunque reconoció que «la plenitud de los resultados no se verá hasta dentro de año y medio o dos años» en la reducción del paro que ha prometido bajarlo hasta el 7% al final de su mandato en 2022. La segunda etapa de su política reformista, ya lanzada con una ronda de consultas con los interlocutores sociales, se centrará en el seguro de desempleo, el aprendizaje y la formación profesional con una inversión de 15.000 millones de euros «para formar a los más jóvenes y menos cualificados».

También negó que la supresión del impuesto sobre el patrimonio sea un regalo a los ricos pues «no creo en la envidia francesa que quiere gravar a los que tienen éxito». Impulsor de la retirada de la Legión de Honor otorgada en su día al productor de cine Harvey Weinstein, preconizó promulgar una ley contra el acoso sexual y facilitar las multas a las agresiones verbales a las mujeres en la calle y en los transportes.

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