Macron arranca un alto el fuego en el caos de Libia

Al-Serraj y Haftar se dan la mano en presencia de Macron. :: reuters

El presidente francés auspicia la hoja de ruta pactada por los dos hombres fuertes del país hasta la celebración de elecciones en primavera

FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL PARÍS.

«Hoy la causa de la paz en Libia ha hecho un gran avance», se ufanó ayer Emmanuel Macron de su nuevo éxito diplomático. Bajo los auspicios del presidente francés, el jefe del Gobierno de unidad nacional de Trípoli, Fayez al-Serraj, y el mariscal Jalifa Haftar, hombre fuerte del régimen instalado en el este del país, acordaron a las afueras de París un alto el fuego y la celebración de elecciones «cuanto antes», en la primavera de 2018, precisó el anfitrión. «El pueblo libio merece esta paz y el Mediterráneo la necesita», proclamó el estadista que ha conseguido arrancar el cese de hostilidades y un entendimiento político a dos grandes rivales.

Macron, que defendió la legitimidad política o militar de sus interlocutores, saludó la reactivación del acuerdo de Sjirat (Marruecos), firmado el 17 de diciembre de 2015, que hasta ahora era letra muerta. Aseguró que ese texto seguirá en vigor «a todos los efectos hasta la elaboración de una nueva Constitución y la organización de elecciones». El mediador del Elíseo ensalzó el «coraje histórico» de los dos mandatarios libios al haber adoptado una declaración conjunta que sienta las bases de una paz duradera «esencial para Europa» por el impacto directo en la amenaza yihadista y la crisis migratoria.

En el primero de los diez puntos de la declaración, los firmantes proclaman que la solución a la crisis libia sólo puede ser política como resultado de un proceso de reconciliación nacional. Esa dinámica incluye el regreso de desplazados y refugiados, así como la puesta en marcha de un sistema de justicia transicional con compensaciones y amnistía general. El compromiso mutuo se enfoca a la construcción de un Estado de derecho «soberano, civil y democrático», garante de la separación y la transferencia pacífica de los poderes con respeto a los derechos humanos. La redacción se queda corta respecto al objetivo ambicionado por la diplomacia francesa de que quedara constancia de la necesidad de construir un «ejército regular unificado bajo la autoridad del poder civil».

No obstante, el Elíseo logró que los antagonistas unieran sus esfuerzos en el combate contra las organizaciones terroristas y mafiosas que amenazan la estabilidad de la región y fomentan la emigración irregular hacia Europa.

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