Lula se enfrenta al juicio final

Una marcha en Belo Horizonte pide el encarcelamiento del expresidente Lula da Silva. :: D. MAGNO / afp/
Una marcha en Belo Horizonte pide el encarcelamiento del expresidente Lula da Silva. :: D. MAGNO / afp

El debate sobre el envío a prisión del condenado por corrupción y favorito para las próximas elecciones divide al Supremo de Brasil

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

En un clima de fuerte tensión, en el que no faltó la amenaza de una intervención militar, el Supremo Tribunal Federal de Brasil deliberaba anoche acerca de si otorgar o no un 'habeas corpus' al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, condenado por corrupción en dos instancias previas. La controversia no es menor. Si los jueces le niegan el beneficio, el fundador del Partido de los Trabajadores y favorito a ganar las elecciones de este año podría ir preso de inmediato. En cambio, si obtiene el amparo, seguirá en la carrera a la presidencia.

El debate ya había comenzado hace una semana y fue suspendido por los magistrados. Ayer, cuando comenzó una nueva sesión, la presión sobre los jueces -que tienen posturas enfrentadas- se había acrecentado enormemente. El comandante en jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, dijo que compartía «con los ciudadanos de bien» el «repudio a la impunidad» que se anticipaba en los días previos, cuando se estimó que Lula podría llegar a contar con los votos de la mayoría de los integrantes del Supremo para conseguir el 'habeas corpus'.

LA CONDENA

uPrimera instancia
Lula da Silva fue condenado a nueve años de prisión por beneficiarse de la corrupción de la estatal Petrobras.
uSegunda instancia
La pena aumentó hasta doce años y un mes.
uAspirante a la presidencia
Si consiguiera evitar la cárcel, Lula difícilmente podría llevar adelante su candidatura porque la justicia electoral impide presentarse a condenados en segunda instancia.

La declaración de Villas Boas en redes sociales fue respaldada por otros militares. Un día antes de estas manifestaciones, otro general había advertido en un semanario de que si Lula evitaba ir a prisión «solo resta el recurso de una reacción armada para restaurar el orden». Las declaraciones de los militares fueron recibidas por los jueces como un intento de chantaje. La presidenta del Tribunal, Carmen Lucia, debió pedir «serenidad». «La violencia no es justicia, es venganza e incivilidad», dijo la magistrada, que describió el momento que vive Brasil como «turbulento».

Lejos de repudiar las amenazas, más o menos veladas, de una intervención militar, el presidente, Michel Temer, declaró que lo dicho de Villas Boas se encuadra dentro de la «libertad de expresión» garantizada por la Constitución. Entretanto, el ministro de Seguridad Pública, Raúl Jungmann, aseguró que «no hay la menor posibilidad» de un golpe militar. «De cero a diez la 'chance' es menos uno», exageró, y justificó las palabras del comandante como «una defensa de la Constitución y de las reglas de juego».

Agotar las opciones

Lula fue condenado por corrupción y blanqueo de dinero en una causa en la que se le atribuye haber recibido un apartamento como pago de un soborno de parte de la constructora OAS a cambio de contratos con Petrobras. Pero el expresidente sostiene que el apartamento no es suyo, y de hecho no está registrado a su nombre, sino al de OAS. No obstante, el tribunal de segunda instancia confirmó la condena y le amplió la pena de prisión de nueve a doce años y un mes. Eso implica que el exmandatario, que es ahora el candidato con más opciones de suceder a Temer, ya puede ir a prisión.

Por eso sus abogados presentaron un pedido de 'habeas corpus'. Para que transite en libertad el proceso hasta que se agoten todas las instancias de recurso. La solicitud tiene un trasfondo político. Si Lula es arrestado, el Partido de los Trabajadores no tiene 'plan B'. En cambio, si se mantiene en libertad resultará más difícil, aunque no imposible, que el expresidente, que conserva una enorme popularidad, sea separado del juego electoral por una condena polémica.

Los magistrados comenzaron ayer la votación y enseguida surgió el debate. El juez Edson Fachin le negó el recurso a Lula. Lo siguió Gilmar Mendes, quien se pronunció a favor de otorgar el 'habeas corpus'. Los partidarios de conceder el recurso consideran que la Constitución protege a los condenados con la presunción de inocencia hasta la última instancia. «No hay que basarse en los sentimientos de la calle», desafió Mendes a sus colegas. Aludía así a las protestas que durante estos días llevan a cabo partidarios y detractores del expresidente, que ayer mismo volvieron a las calles a manifestarse para presionar al máximo tribunal. Anoche, la sesión debía continuar después de un receso, con la opción de suspender las deliberaciones hasta hoy.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos