La lluvia agrava el drama en Guatemala

Los vecinos acompañan al cortejo fúnebre de siete de los fallecidos tras la erupción en Sacatepequez (Guatemala). :: johan ordóñez / afp/
Los vecinos acompañan al cortejo fúnebre de siete de los fallecidos tras la erupción en Sacatepequez (Guatemala). :: johan ordóñez / afp

Nueva amenaza de avalanchas de lodo volcánico por las precipitaciones, mientras los muertos ya ascienden a 70

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Guatemala empezó ayer a enterrar a los muertos por la violenta erupción del volcán de Fuego, mientras se cernía sobre los pobladores de las faldas del coloso la nueva amenaza de avalanchas de lodo volcánico a causa de las intensas lluvias que comenzaron a caer en la tarde. Hasta ayer, los fallecidos ascendían a 70, los heridos a 45 y 3.271 personas permanecían evacuadas por la catástrofe, que ha dejado 1,7 millones de afectados en el país.

El dolor de las familias es inenarrable. Algunos han visto a sus seres queridos convertidos en estatuas de ceniza. Y tampoco es tarea fácil para los socorristas, que trabajan sin descanso siempre mirando al cráter que sigue rugiendo y soltando entre ocho y diez explosiones cada hora, lanzando a mil metros de distancia ceniza en la dirección en la que sopla el viento y piedras hacia las viviendas.

Además, las casas, los árboles, los coches y todo en kilómetros a la redonda está cubierto de ceniza caliente, lo que complica más los rescates. Una cinta amarilla limita el paso de la gente que busca desesperadamente noticias de sus seres queridos.

La última víctima conocida ha sido un niño de 8 años que falleció a causa de las quemaduras de tercer grado en el 85% de su cuerpo. Y al menos otros tres menores iban a ser trasladados a centros especializados de Estados Unidos en un esfuerzo por tratar de salvar sus vidas.

El director de Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), Eddy Sánchez Bennet, informó ayer de que en esa actividad, que comenzó el fin de semana, el volcán libera «bastante energía», como una olla de presión cuando se le quita la válvula. Pero rechazó que se haya abierto un nuevo cráter y afirmó que no es cierto que a causa de la explosión vaya a ocurrir un terremoto. Admitió que el volcán ha estado extremadamente activo desde el 2015, cuando registró 15 erupciones, al año siguiente fueron 16 y este, suma dos.

A causa de la violencia de la explosión, hay localidades enteras sepultadas y otras que todavía permanecen aisladas y sus habitantes, como los de Guadalupe el Zapote, denuncian que no han recibido ayuda del Gobierno.

Rudy Ascón es uno de los supervivientes de San Miguel Los Lotes, localidad que forma parte de El Rodeo, Escuintla. Allí todavía no se conoce la cifra exacta de desaparecidos, aunque se calcula que podrían ser 20 personas que vivían en una sola casa. Ascón relata que la aldea estaba compuesta por 250 familias. Busca a sus tres sobrinos, seis primos, su cuñada y sus dos abuelos desaparecidos desde el domingo.

Morgue provisional

El bombero municipal Alejandro Rodríguez cuenta que «hay que romper y palear porque por adentro las casas están llenas de tierra. Como son paredes de concreto se convierten en un horno». En su primer turno de trabajo los bomberos de su equipo rescataron doce cadáveres.

El bombero voluntario Darwin Reyes dijo que lo que más le impactó fue encontrar a una madre con su bebé de unos nueve meses completamente calcinados. «Estábamos levantando la lámina, empezamos a escarbar encontramos el primer cuerpo y luego seguimos escarbando y encontramos otro cuerpecito de una bebé. Es bastante duro el impacto psicológico que causa», aseguró. Todos los restos recuperados en la zona del desastre son trasladados a una morgue provisional en Escuintla. Allí también llegan los familiares y parientes esperando noticias, y temiéndose lo peor.

Las autoridades han suspendido las clases en las escuelas públicas y privadas en toda la provincia de Sacatepéquez, cuatro municipios de Escuintla y tres de Chimaltenango. Por su parte, la Cámara del Agro y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación aún cuantifican los daños. «Preliminarmente se sabe de daños en plantaciones de maíz, café y banano; así como animales de granja», indicaron ayer.

La Asociación Nacional del Café (Anacafé), cuantificó que los daños por la ceniza alcanzaron a cerca de 178.000 plantaciones y las pérdidas superan los 38.400 quintales de café. Esta estimación la eleva a los 50.000 la Federación de Cooperativas Agrícolas de Productores de Café de Guatemala.

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