Los kurdos temen quedar aislados con el cierre de fronteras iraní y unas maniobras turco-iraquíes

MIKEL AYESTARAN ENVIADO ESPECIAL ERBIL.

Los kurdos esperan los resultados oficiales de la consulta de independencia del lunes con un ojo en la Comisión Electoral Independiente y otro en las fronteras, donde Turquía e Irak han lanzado maniobras militares conjuntas e Irán ha cerrado todos los puestos fronterizos. Después de una larga noche de celebración, la normalidad volvió a las calles de una región autónoma kurda (KRG, por sus siglas en inglés) donde la incertidumbre generada por la consulta se dejó sentir de lleno en el mercado de divisas de Erbil, sobre todo por el tono cada más beligerante del vecino turco.

«Las operaciones se han reducido en los últimos días, pero hoy es especialmente confusa la situación porque hay un gran temor al cierre de fronteras y esto asfixiaría la economía de la región. Yo soy kurdo y me siento kurdo, pero este referéndum puede ser un suicidio. El dólar ya está más caro que en Bagdad y este es solo el primer día», lamenta Sadiq Abdurrahman, responsable de Sun and Sea desde 2011, mientras repasa el pobre balance de operaciones de una empresa que enviaba una media de un millón de dólares diarios a su central en Turquía. «El momento es más grave que cuando el Estado Islámico se hizo con Mosul, entonces trabajábamos con menos temor que ahora», sentencia este profesional de un sector clave en una región autónoma que es puramente importadora.

El temor de los mercados creció con el último discurso del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien advirtió contra un riesgo de «guerra étnica y confesional» si el Kurdistán iraquí lleva a cabo su proyecto de independencia. Erdogan lamentó que «hasta el último momento nos parecía improbable que Masud Barzani cayera en tal error. Nos equivocamos. Tras pasar por la mejor época de relaciones en la historia, esta decisión es una abierta traición a nuestro país».

Por encima de las amenazas de Irak, Irán o Siria, a Erbil le preocupa la respuesta de Turquía, un país que tiene más de 1.500 empresas en la región autónoma, con el que en los primeros seis meses de este año el mercado transfronterizo ha superado los 5.000 millones de dólares y que es la vía de salida al Mediterráneo de cientos de miles de barriles de petróleo que la KRG exporta cada día. Erdogan volvió a tocar este punto en su intervención y amenazó con «cerrar la válvula» que permite la salida del crudo kurdo por Turquía porque «todos sus ingresos vienen de ahí. Si no van los camiones al norte de Irak, ellos se quedarán sin nada que comer», sentenció el líder islamista.

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