El juez Moro, la pesadilla del expresidente

M. VALENTE BUENOS AIRES.

Una vez más el juez federal Sergio Moro, mentor de la megainvestigación de corrupción conocida como 'Lava Jato', decidió batirse a duelo con el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, el dirigente con mayor popularidad en Brasil, aún en su peor momento. La pelea tiene un final impredecible pues ambos parecen decididos a jugar al filo de la legalidad.

Con 45 años, el juez de Curitiba es la pesadilla del veterano líder que se resiste a sus órdenes. En 2016 lo mandó a buscar con la Policía Federal sólo para declarar. La decisión fue muy cuestionada. Lula nunca se había negado a colaborar con las investigaciones y su imagen siendo retirado de su hogar por los agentes dio la vuelta al mundo.

Poco después, Moro difundió un diálogo telefónico entre Lula y la entonces presidenta Dilma Rousseff. También ordenó espiar conversaciones de sus abogados. El expresidente del Supremo Tribunal Federal, Teori Zavascki, criticó esos excesos y ordenó a Moro apegarse a la Constitución. Zavascki murió luego en un accidente aéreo.

Moro carga en sus espaldas con más de un centenar de detenidos, entre ellos empresarios y políticos. Pero su presa preferida parece ser Lula. En 2017 lo condenó por corrupción pasiva y lavado de dinero por un triplex que el juez asegura que recibió como soborno de una constructora y el exmandatario afirma que no es suyo.

El proceso carecía de pruebas contundentes pero fue ratificado en segunda instancia. Ahora Moro se precipitó a detener al condenado antes que se agoten los recursos para su defensa. La medida causó sorpresa entre jueces del tribunal de segunda instancia y del Supremo que hace unos días le negaron a Lula por seis a cinco un 'habeas corpus'.

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