Kim Jong-un y Donald Trump aterrizan en una Singapur blindada

Kim estrecha la mano del primer ministro singapuriense, Lee Hsien Long, en el inicio del encuentro que mantuvieron ayer. :: EFE/
Kim estrecha la mano del primer ministro singapuriense, Lee Hsien Long, en el inicio del encuentro que mantuvieron ayer. :: EFE

China envía un mensaje de apoyo al ceder al líder norcoreano el Boeing 747 utilizado por sus mandatarios

Z. ALDAMA SHANGHÁI.

Los líderes de Corea del Norte y de Estados Unidos nunca habían estado tan cerca. Kim Jong-un y Donald Trump se encuentran ya en Singapur, la ciudad-Estado del sudeste asiático que ayer se convirtió en un fortín para albergar la que muchos han bautizado como la 'cumbre del siglo'. El esperado encuentro entre los dos mandatarios no se celebrará hasta mañana a las nueve de la mañana -las tres de la madrugada en la España peninsular-, pero ambos han preferido llegar con antelación para asentarse, dialogar con las autoridades de Singapur y atar los últimos cabos de un encuentro que puede facilitar la desnuclearización de Corea del Norte y la firma de un tratado de paz en la península coreana.

El primero en aterrizar fue el dictador norcoreano, que voló envuelto en misterio. Tres aviones, un Boeing 747-400 de Air China utilizado por mandatarios chinos y dos Ilyushin soviéticos diseñados en las décadas de 1960 y 1970, despegaron con pocas horas de diferencia desde Pyongyang y sobrevolaron China en ruta hacia Singapur. Nadie supo en cuál volaba Kim hasta que el Gobierno de la excolonia británica difundió unas fotografías de su ministro de Asuntos Exteriores, Vivian Balakrishnan, saludando a Kim al pie de la escalerilla del Boeing chino, en el aeropuerto internacional de Changi.

Sin duda, esta cesión, que se suma a la del Airbus A330 de Air China que cubrió la misma ruta el sábado -presumiblemente con parte del centenar de funcionarios norcoreanos desplazados a la isla-, envía un contundente mensaje de Pekín a Trump. Es un gesto que reafirma el apoyo de la superpotencia asiática a un aliado tradicional que había caído en desgracia debido al programa militar nuclear y a las repetidas pruebas de misiles intercontinentales que Kim llevó a cabo el año pasado. Ahora, no obstante, China está comprometida con la apertura de una nueva era de paz en Corea.

Entrevista con el anfitrión

«Todo el mundo está mirando a esta cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte», reconoció el propio Kim por la noche, durante el encuentro que mantuvo con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, a quien agradeció su implicación en el complejo proceso de paz. «Hemos seguido de cerca los problemas, los sacrificios y el progreso de realizados», le respondió un sonriente Lee, que hoy se reunirá con su segundo invitado, Donald Trump. El inquilino de la Casa Blanca llegó por la noche -media tarde en España-, procedente de Canadá, donde dejó su tradicional sabor amargo en la reunión del G-7.

«Va a ser un día excitante y sé que Kim Jong-un va a trabajar muy duro por hacer algo que se ha hecho en muy pocas ocasiones. Espero que la cumbre arroje resultados magníficos tanto para Corea del Norte como para el mundo», dijo Trump a los periodistas que le acompañan a bordo del Air Force One. Después de aterrizar en la base aérea singapurense de Paya Lebar y saludar a Balakrishnan, la comitiva americana condujo directamente al hotel Shangri-La, en el que estará alojado Trump. Curiosamente, este lujoso establecimiento se encuentra a solo diez minutos a pie del que ocupa Kim, el Hotel St. Regis.

Si nada lo impide, mañana Trump y Kim acercarán la península coreana a la paz. Está previsto que se encuentren a solas durante un período indefinido de tiempo y que más adelante se sumen a la conversación algunos de sus colaboradores más estrechos. Con Trump estará el secretario de Estado, Mike Pompeo, y Kim tendrá a su lado a Kim Yong-chol, que ya se ha visto con el presidente estadounidense en Washington. Puede que también acuda la hermana de Kim, Kim Yo-jong, que se ha convertido en la mujer fuerte del régimen y en mano derecha del Brillante Camarada. La Casa Blanca ya ha avanzado que no se espera que la reunión se alargue más allá del martes y que, si todo va bien, tras la conversación ambos líderes publicarán una declaración conjunta.

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