Kim Jong-un accede a una reunión histórica con el presidente surcoreano y en el país vecino

El presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un (derecha), saluda a miembros de la delegación surcoreana que ha visitado su país. :: efe/
El presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un (derecha), saluda a miembros de la delegación surcoreana que ha visitado su país. :: efe

Pyongyang incluso ofrece la posibilidad de iniciar un proceso de desnuclearización si el régimen deja de sentirse amenazado

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Si nada se tuerce, Kim Jong-un se convertirá a finales de abril en el primer líder norcoreano que pisa territorio de Corea del Sur desde el final de la guerra que enfrentó a ambos países entre 1950 y 1953. Es, sin duda, una muestra inequívoca de que el deshielo en la península coreana no es un mero espejismo, y da alas a quienes ven una verdadera oportunidad para la paz en el acercamiento protagonizado por Kim desde que pronunció su discurso de Año Nuevo.

Primero, el tercer dictador de la dinastía comunista anunció que Corea del Norte participaría en los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Corea del Sur, donde ambos países terminaron desfilando bajo una única bandera y compitieron con un equipo femenino conjunto en hockey sobre hielo. Luego envió a su hermana a Pyeongchang como parte de una delegación de alto nivel que recogió la propuesta del presidente surcoreano, Moon Jae-in, de celebrar una reunión entre ambos mandatarios. Y ayer se informó de que la cena que Kim ofreció el lunes a un grupo de funcionarios surcoreanos concluyó con un resultado asombroso: el acuerdo para que los dos presidentes se reunan en Panmunjom.

Por si fuera poco, Kim está dispuesto a negociar su desnuclearización siempre que el régimen que lidera deje de sentirse amenazado. «Corea del Norte ha afirmado claramente su compromiso con la desnuclearización de la península, y ha asegurado que no tiene necesidad de poseer armamento atómico si se garantiza la seguridad de su régimen y se eliminan las amenazas militares contra su territorio», afirmó en rueda de prensa el consejero de Seguridad nacional Chung Eui-yong, que encabezó la delegación de cinco miembros que cenó y estuvo reunida cuatro horas con Kim el lunes.

Una cena inusual

«El Sur y el Norte han acordado establecer una línea directa entre sus líderes para permitir una comunicación más estrecha y la reducción de la tensión militar. Los presidentes también llevarán a cabo su primera conversación telefónica antes de la tercera cumbre intercoreana», avanzó Chung, que subrayó la buena predisposición de Kim para entablar un diálogo con Estados Unidos que permita el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas potencias nucleares.

«El presidente Kim ha asegurado que la desnuclearización puede ser discutida dentro de una futura agenda entre Corea del Norte y Estados Unidos, y ha prometido no llevar a cabo acciones militares provocativas -como pruebas de armas atómicas o de misiles balísticos- mientras las conversaciones entre las dos Coreas estén abiertas», añadió el consejero de Seguridad nacional.

Otra muestra de que la intención de Kim es firme se encontró ayer en la prensa oficial norcoreana. Periódicos y cadenas de televisión dedicaron espacio y tiempo notables a la cena que, en una iniciativa extremadamente inusual, el dictador norcoreano ofreció a la delegación del Sur.

La agencia de noticias estatal KCNA confirmó que Kim dio el visto bueno a la reunión con Moon y distribuyó imágenes de la velada, en las que el presidente vitalicio de Corea del Norte se muestra especialmente risueño y afectuoso con los funcionarios surcoreanos. En un gesto extra de cercanía, Pyongyang también invitó el lunes a que el equipo de taekwondo de Corea del Sur visite el Norte para realizar varias demostraciones acompañado de un grupo artístico que actuará en diferentes localidades, como hicieron sus homólogos norcoreanos durante los Juegos del Sur.

Ahora, solo falta que Donald Trump se sume a la fiesta. Con el objetivo de lograrlo, en breve irán a su encuentro Chung y los otros cuatro hombres de la delegación surcoreana que han arrancado a Kim lo que el año pasado parecía una utopía.

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