Irán desconfía también de los europeos

Un grupo de diputados quema una bandera de papel de EE UU en los escaños del Parlamento iraní. :: afp/
Un grupo de diputados quema una bandera de papel de EE UU en los escaños del Parlamento iraní. :: afp

El líder supremo, Jamenéi, pide garantías sólidas para mantener la «dignidad del pueblo»

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

El muro diplomático que se derribó entre Estados Unidos e Irán en 2015 vuelve a levantarse tras la decisión de Donald Trump de abandonar el acuerdo nuclear. Aunque el presidente persa, Hasán Rohani, mostró su intención de mantener su compromiso con el apoyo de Francia, Alemania y Reino Unido, quien tiene la última palabra es Alí Jamenéi. El líder supremo iraní dijo ayer que «los responsables del país están ante un gran examen, a ver si conservan la dignidad del pueblo o no. Se dice que vamos a continuar con tres países europeos. No me fío». Al tiempo llamó «mentiroso» a Trump y denunció que «ahora menciona nuestra presencia en la región y nuestros misiles. En caso de que también aceptemos ahora esto, pronto empezará a crear problemas con otro asunto».

La medida unilateral adoptada por la Casa Blanca ha acabado con cualquier atisbo de confianza entre las partes y por eso Jamenéi pidió a su equipo negociador que a partir de ahora «si quieren hacer un acuerdo tomen una garantía sólida, si no, ellos harán lo mismo que EE UU». Jamenéi también tubo tiempo de referirse a los planes de cambio de régimen que maneja el nuevo asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, ante lo que aseguró que «el pueblo iraní siempre ha resistido con fuerza» y después de que Trump muera «el sistema de la República Islámica continuará en pie».

La decisión estadounidense se produce en un momento en el que, según la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), «los compromisos nucleares están siendo implementados por Irán», que está sujeto «al régimen de verificación más robusto del mundo», señaló el director general Agencia Internacional de la Energía Atómica, Yukiya Amano. Los datos de la OPAQ, que en un par de semanas publicará un nuevo informe, no son suficientes para un Donald Trump que, guiado por Israel y Arabia Saudí, piensa que Irán tiene un programa secreto para lograr contruir la bomba atómica y por eso le volverá a imponer el nivel más alto de sanciones económicas.

El Parlamento de Teherán también quiso mandar un mensaje directo a Trump y varios diputados quemaron una bandera estadounidense de papel y una copia del acuerdo nuclear en la tribuna de la cámara, al grito de «muerte a Estados Unidos», un clásico que se escucha en todas las celebraciones desde el triunfo de la república islámica. El sector ultraconservador del país es el gran beneficiado de esta nueva situación, que pone ante las cuerdas a un Rohani, que colocó el pacto nuclear y el levantamiento de las sanciones como claves del programa que le hizo ganar las dos últimas presidenciales. Ahora los más radicales le ven culpable de la actual crisis por «confiar en EE UU». El líder de la Guardia Revolucionaria, Mohamad Alí Jafari, declaró que «queda absolutamente claro que los norteamericanos son unos matones», en los que «no se puede confiar en ningún tipo de negociación o acuerdo».

Nuevo ataque en Siria

La decepción iraní contrasta con la alegría de los dos grandes aliados regionales de Trump. Poco después del anuncio oficial, según medios sirios, aviones israelíes atacaron una base militar al sur de Damasco y mataron «al menos a ocho iraníes», según activistas de la oposición. Como suele hacer en este tipo de acciones, el Estado judío ni confirmó ni desmintió.

En Arabia Saudí, por su parte, piensan que el retorno de las sanciones puede obligar a la república islámica a replantearse su apoyo a los rebeldes hutíes en el vecino Yemen. Desde Riad informaron de que su defensa antiaérea de defensa interceptó un misil dirigido contra la capital. En las últimas semanas los hutíes (en realidad son zaydíes, una confesión derivada del chiísmo que literalmente se traduce como 'partidarios de Dios', aunque se les conoce como hutíes por el clan que lidera al grupo desde 2004) han intensificado sus ataques contra suelo saudí. Riad acusa a Teherán de armar a estos milicianos.

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