La investigación después del bombardeo

Comienza el trabajo de los inspectores de la OPAQ para aclarar si hubo armas químicas en la masacre de Duma

MIKEL AYESTARAN

jerusalén. El día después del bombardeo de Estados Unidos, Francia y Reino Unido contra Siria estuvo marcado por la primera jornada de trabajo de los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), a cuyo informe final no necesitó esperar Donald Trump para ordenar el ataque.

«Se prevé que vayan hoy -por ayer- mismo a Duma para iniciar su trabajo», indicó a la agencia AFP el viceministro sirio de Exteriores, Ayman Susan, quien adelantó que «los resultados de la investigación revelarán las alegaciones mentirosas», justo lo contrario de lo que afirman en Washington, París o Londres. La investigación de la denuncia del ataque con armas prohibidas en Duma arranca cuando todos los actores implicados ya han anticipado los resultados.

Los expertos de la OPAQ, que mantuvieron una reunión de tres horas con el número dos de Exteriores sirio, Faisal Mekdad, en el hotel Four Seasons de Damasco, según la Agencia France Presse, calculan que necesitarán un mes para presentar su informe en el que recogerán si hubo o no ataque, pero no hablarán de la autoría. Según la oposición, al menos 70 personas fallecieron a causa del lanzamiento de un barril bomba con gas cloro contra la localidad de Duma en un ataque que se habría producido pocas horas antes de la rendición definitiva del Ejército del Islam, el grupo opositor que controlaba la principal ciudad de Guta.

LAS CLAVES Los expertos presentarán en un mes su informe, en el que recogerán si hubo ataque pero no la autoría Netanyahu pide a Theresa May que tenga la misma «resolución» con el programa nuclear iraní

Rusia quiso escenificar una vez más su apoyo sin fisuras al régimen y el presidente, Bashar el-Asad, recibió en Damasco a una delegación de parlamentarios rusos que lo encontraron «de buen humor» y ante quienes denunció que «la agresión tripartita contra Siria estuvo acompañada de una campaña de falacias y mentiras».

La Liga Árabe condenó ayer el uso «criminal» de armas químicas en Siria y reclamó una investigación internacional, aseguró el ministro saudí de Exteriores, Adel al-Jubeir. La declaración final del encuentro celebrado en Arabia Saudí no mencionó los bombardeos de EE UU, Reino Unido y Francia contra El-Asad. A título particular, el dirigente saudí trasladó su apoyo a esta operación militar, criticada en Líbano o Irak y que ha encendido las calles en este país, con manifestaciones y quema de banderas estadounidenses.

Israel, por su parte, no pierde de vista el tablero sirio y Benyamin Netanyahu dedicó el inicio del Consejo de Ministros a poner a Irán, el otro gran aliado de El-Asad, en la diana internacional. El primer ministro reveló que el sábado por la tarde habló por teléfono con la mandataria británica, Theresa May, y le pidió que tuviese la misma «resolución» con el programa nuclear iraní que la que tuvo con el supuesto uso de armas químicas en Siria. El líder israelí repitió «el apoyo total» de su país a la decisión del presidente estadounidense.

La expansión de la república islámica en su frontera norte es la gran preocupación para el Estado judío y el ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdan, aseguró en la radio militar que «seguiremos actuando contra una implantación militar de Irán en Siria, que es una amenaza para Israel».

La semana pasada Rusia acusó a dos cazas israelíes de disparar ocho misiles contra el aeropuerto militar sirio T4 y en esta operación fallecieron al menos siete paramilitares iraníes de la Fuerza Quds, el brazo de operaciones en el extranjero de la Guardia Revolucionaria. Israel teme ahora la respuesta de su enemigo.

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