El ímpetu del presidente francés no bastará para aprobar otras grandes iniciativas

Los socios rechazan su intento de frenar el acuerdo con Mercosur, un impuesto a grandes tecnológicas y la idea de un presupuesto común

A. LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

Emmanuel Macron ha supuesto un tsunami para una adormilada Unión Europea. Sin embargo, su verbo y su ímpetu parece que no serán suficientes para sacar adelante otras iniciativas de enorme calado, como su intención de frenar el acuerdo comercial con Mercosur, la necesidad de imponer un nuevo impuesto a las grandes tecnológicas o su ambiciosa propuesta de crear un presupuesto propio para la Eurozona que permita avanzar a varias velocidades en función de la voluntad política de sus estados miembros.

Macron, al igual que otras grandes potencias como España o Italia, quiere una Unión Económica y Monetaria mucho más integrada. De momento, Angela Merkel ha tomado su mano, pero el futuro Gobierno de coalición en Alemania dificultará sobremanera poner en marcha ese idílico escenario defendido por el nuevo inquilino del Elíseo. Es lo que tiene lidiar con otros 27 países, estados de lo más variopinto y con intereses contrapuestos. Para muestra, lo ocurrido en la última cumbre de jefes de Estado y de Gobierno celebrada la semana pasada en Bruselas.

Macron vio cómo Luxemburgo o Irlanda lideraron el 'no' a su propuesta para establecer un nuevo impuesto a los gigantes de internet. La guerra aún no está perdida, sobre todo porque los grandes países están detrás de esta iniciativa, pero la necesidad de contar con la unanimidad hace que sea casi un imposible.

Otro de sus traspiés fue su intento de sembrar dudas sobre la negociación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. París intenta pisar el freno, pero ha sido el propio presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, quien ha salido en defensa de esta acuerdo recordando que tendría un valor «ocho veces mayor» que el alcanzado con Canadá y «cuatro veces más» que el sellado con Japón.

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