La huelga nacional paraliza Nicaragua

Una mujer abraza a su hijo encapuchado tras ser liberado por la policía en Managua, tras la mediación de la Iglesia y de una ONG. :: afp/
Una mujer abraza a su hijo encapuchado tras ser liberado por la policía en Managua, tras la mediación de la Iglesia y de una ONG. :: afp

La Iglesia volverá a sentarse hoy a negociar con Ortega tras lograr un seguimiento masivo la movilización convocada por la oposición

MILAGROS L. DE GUEREÑO CORRESPONSAL LA HABANA.

Las cacerolas sonaron a la medianoche del jueves -madrugada de ayer en España- como preludio a la huelga general que paralizó el país durante 24 horas. La protesta convocada por la opositora Alianza Cívica por la Justicia y Democracia de Nicaragua reclaman la renuncia de Daniel Ortega.

Las autoridades aseguraron que las instituciones públicas, colegios y transportes funcionaron con normalidad, pero la ausencia de usuarios fue notable. Y un día más, la represión negada por el Gobierno -quien justifica su actuación en acabar el desorden público que, dicen, provocan «grupos armados de la derecha»- dejó al menos tres fallecidos, entre ellos un joven de 23 años, Ezequiel Martínez, en Tipitapa. Tras las últimas víctimas la cifra de muertos ronda los 160.

Ayer, el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, invitó en su Twitter a la Policía a rebelarse. «No matarás (Mt. 5,21). Hoy resuena en Nicaragua con fuerza este mandato divino. ¡Nadie debe quitar la vida a otro ser humano! ¡Qué cese la represión! ¡Policías, antimotines, ciudadanos armados, rebélense y dejen de matar a sus hermanos!», escribió.

Es lo que la noche del miércoles hicieron unos 40 agentes de Diriamba Carazo, después de que el cuartel fuera tomado por ciudadanos iracundos por la muerte en un enfrentamiento el martes por la noche de Marcos Antonio Villalobos, de 25 años. Para evitar a los civiles, que sacaron documentos a la calle y los quemaron, se quitaron los uniformes y huyeron. Detrás quedaron 25 presos que fueron liberados por los manifestantes. El padre César Castillo y miembros del Movimiento 19 de Abril intentaron sin éxito impedir la toma del cuartel. Según el sacerdote, los policías le dijeron que no querían seguir reprimiendo al pueblo.

Monseñor Báez también denunció: «Desde hace varias horas antimotines y turbas atacan Masatepe. El párroco P. Juan Calero me habla de al menos cuatro muertos y muchos heridos. Tienen rodeada la casa cural. Llegan más antimotines. Hay mucho miedo en la población». Por su parte, el cardenal Leopoldo José Brenes, arzobispo de Managua, condenó y repudió los ataques de la madrugada e instó a las autoridades y a la Policía a «no seguir con los ataques en contra del pueblo».

Cortes de calles

Tras una noche de caos y terror, empresas, gasolineras, bancos y centros comerciales permanecieron cerrados. Las avenidas estaban casi vacías y los pocos negocios que abrieron planeaban cerrar al mediodía por falta de clientes. Los autobuses que circulaban en las pocas calles que quedan libres de barricadas, apenas tenían pasajeros. Los transportes públicos nacionales no pudieron salir de Managua por el corte de la vía intermunicipal. Y las imágenes de calles vacías se repitieron en municipios como Ciudad Sandino, León, Masaya.

Para el medio oficialista 'El 19 Digital', la normalidad era absoluta. Los hospitales y las oficinas estatales atendían a la población, las clases seguían en los colegios y «la actividad comercial de los mercados daba la espalda al paro golpista». El director del Instituto Nicaragüense de Cultura, Luis Morales, adelantó ayer que denunciarán ante la Unesco a «los vándalos que destruyeron e incendiaron edificaciones del año 1750».

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