El hombre que desafió y eclipsó a Al-Qaida

Abu Baker al-Bagdadi, en una imagen distribuida por el Daesh. :: efe
Abu Baker al-Bagdadi, en una imagen distribuida por el Daesh. :: efe

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL jerusalén.

No es la primera vez que dan por fallecido a Abu Baker al-Bagdadi, pero sí es la primera ocasión en que son los rusos quienes aseguran estar detrás de su muerte. No le faltan enemigos al autoproclamado califa, mezcla de líder religioso y militar que desde junio de 2014 lidera el califato establecido por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) entre Siria e Irak.

De aquel verano datan las únicas imágenes que se han difundido del él, dirigiendo la oración del viernes en la mezquita de Grand Al-Nouri de la hoy cercada Mosul para pedir a los musulmanes «obediencia». La breve historia de un califato que parece estar en las últimas debido al cerco sobre Raqqa, en Siria, y Mosul, en Irak, está marcada por la sangre y la extrema violencia de un grupo que ha impuesto la limpieza cultural y sectaria allí donde ondeaba su bandera negra. Un 'ejército' tan mediático como reservada es su cabeza visible, cuya última aparición fue un mensaje de voz en noviembre llamando a los suyos a resistir frente al avance iraquí en Mosul. A los pocos días, el gobernador de Nínive aseguró que Al-Bagdadi había huido de Mosul, feudo del Daesh en Irak.

Los rusos piensan que es una de las decenas de víctimas del bombardeo que llevaron a cabo hace menos de un mes en las afueras de Raqqa pero fuentes oficiales iraquíes consultadas por Reuters señalaron que el fugitivo de Mosul nunca había llegado a cruzar la frontera siria. Hasta el momento han sido los estadounidenses los que se han apuntado las muertes de sus lugartenientes más importantes: su número dos, Abu Ali al-Anbari; el responsable militar del Daesh, Abu Omar al-Shishani, y el encargado de prensa, Abu Muhammad al-Furqan.

La confusión rodea a Abu Baker al-Bagdadi desde 2005 cuando EE UU anunció la muerte de 'Abu Dua', uno de sus apodos. Reapareció en 2010 al frente del entonces llamado Estado Islámico en Irak (ISI), que era aún la rama oficial iraquí de Al-Qaida. Ibrahim el-Samarrai, su nombre original, se unió a la insurgencia tras la invasión estadounidense de Irak, en la que creció a la sombra de Abu Musab al-Zarqaui, uno de sus grandes ejemplos junto a Osama bin Laden.

Tras el estallido revolucionario en Siria llevó sus operaciones al otro lado de la frontera y en 2013 provocó la ruptura con Al-Qaida al mantener abierto el frente sirio pese a que esta última organización designó al Frente al-Nusra como su brazo oficial en el país. Ahí empezó la pugna entre los dos grupos, Al-Qaida y Estado Islámico, por convertirse en la mayor amenaza yihadista mundial y Al-Bagdadi ha logrado eclipsar a Ayman al-Zawahiri, el sucesor de Bin Laden.

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