Guterres alerta del riesgo de un conflicto «total» en Siria

El secretario general de la ONU lamenta la incapacidad de llegar a acuerdos mientras la Armada de EE UU sigue tomando posiciones

M. GALLEGO

nueva york. Alarmado por el cauce de los acontecimientos en Siria, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió ayer a las potencias mundiales de que el aumento de las tensiones y su incapacidad para alcanzar acuerdos «amenaza con llevarnos a una escalada militar total».

Su advertencia, en una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, llega en un momento en el que Francia, Gran Bretaña y EE UU dicen tener «suficientes pruebas» de que el Gobierno de Bashar el-Asad perpetró un ataque químico sobre los civiles de Duma el sábado pasado, mientras que Rusia acusa a Londres de orquestarlo. Una «mentira flagrante», se ofendió la embajadora británica ante la ONU Karen Pierce.

La certeza de su colega estadounidense Nikki Haley sobre quién está detrás del ataque coincide con la expresada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y contrasta con la cautela del jefe del Pentágono. El general James Mattis dijo el jueves al Congreso no tener más pruebas de lo ocurrido que lo que ha salido en las redes sociales. «Estoy convencido de que hubo un ataque químico pero no lo puedo probar porque ya saben que no tenemos a nadie sobre el terreno».

Tampoco Francia, cuyo presidente dice tener las pruebas para demostrar el ataque que Rusia cree ficticio y que según la Organización Mundial de la Salud habría afectado a 500 personas y dejado al menos setenta muertos. Según CNN, «muestras biológicas» procedentes del área del presunto ataque habrían sido transportadas clandestinamente a través de la frontera para demostrar su existencia. Un funcionario «occidental» ha dicho a la cadena que «no son concluyentes pero indican una mezcla de gas sarín, cloro y posiblemente otros químicos».

Un nuevo destructor

Mientras los inspectores de la Organización holandesa para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) esperaban llegar hoy a la ciudad de Duma para sacar sus propias conclusiones, la Armada estadounidense sigue tomando posiciones. El Pentágono ha añadido otro destructor con misiles guiados a su flota del Mediterráneo y otros dos navíos a la del Mar Rojo. Con diez barcos de guerra y dos submarinos, los expertos estiman que está congregando la mayor fuerza naval y de ataque aéreo que se haya visto desde la invasión de Irak en 2003.

Donald Trump fue informado el jueves de las opciones militares de que dispone para imponer el «gran precio» que le ha prometido pagar a Siria durante una reunión del gabinete de Seguridad Nacional que duró casi dos horas y que, según Fox, incluyó una mayor gama de objetivos que los atacados hace un año. Pasadas las 24-48 horas en las que el lunes prometió tomar una decisión, el mundo contiene la respiración. «Estas decisiones no se apresuran», le justificó ayer su embajadora en la ONU. «Como madre de dos hijos y esposa de un veterano estoy increíblemente orgullosa de cómo el presidente ha mirado la información, la ha analizado y no ha dejado que nadie le apresure».

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