Gaza prepara la 'marcha de los mártires'

Los palestinos trasladarán de nuevo el viernes sus protestas a la frontera

MIKEL AYESTARAN GAZA.

Descalzos pero con máscaras de gas al cuello. Así regresan los jóvenes que desafían la 'zona de seguridad' de 300 metros decretada por Israel en la verja que le separa de Gaza. Un pequeño grupo de manifestantes quema neumáticos, tira piedras y se esconde en las dunas de arena, mientras que la mayoría de los presentes observa la escena a una distancia prudencial, sobre una colina formada por los escombros de un edificio bombardeado en la guerra de 2014.

Los ánimos están caldeados en la acampada de Bureij, una de las cinco levantadas por los organizadores de la 'Marcha del Retorno' a lo largo de la frontera, tras la muerte de Ahmed Omar Arafa, de 25 años, último manifestante abatido por disparos de un Ejército israelí perfectamente atrincherado. Es el último muerto de unas protestas que se repetirá el viernes, una nueva jornada de movilizaciones masivas que los organizadores quieren dedicar «a los mártires de los últimos días». «Será la gran marcha de los mártires», informa Abú Yusef, uno de los responsables del Comité Popular que dirige las acampadas.

«No importa el número de muertos porque ser mártir es un inmenso honor en Gaza. Todos estamos dispuestos a morir para lograr nuestro derecho a recuperar la tierra que nos pertenece», asegura emocionado Ahmed al-Qernawi, que quiere mostrar los papeles que prueban que su familia poseía tierras y propiedades en la actual Beersheba, de donde fueron expulsados en 1948. A su lado, Alá, advierte de que «las cosas van a empeorar aún más a partir de este viernes y pedimos al mundo que esté atento a la brutalidad de Israel. Nosotros no tenemos nada más que perder, así que seguiremos adelante».

La afluencia de manifestantes entre semana está lejos de las imágenes que se vieron el pasado viernes en toda la Franja, cuando más de 30.000 personas acudieron a la frontera en una de las mayores movilizaciones que se recuerdan. El Ejército israelí abrió fuego y desde entonces ya son 17 los palestinos muertos y hay cientos de heridos, pero la protesta continua y los organizadores han logrado dar con un factor que puede con la tradicional división política interna: el derecho al retorno, el misma que defiende la ONU en la resolución 194.

Los palestinos forman la mayor comunidad de refugiados del mundo. Hace 70 años, con el establecimiento del Estado de Israel, 700.000 fueron desalojados de sus tierras, según los datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), y hoy son más de 5 millones, de ellos 1,2 millones viven en Gaza.

«Protesta pacífica»

Durante el día hay poca gente en las tiendas, pero por la tarde se convierten en un lugar de reunión y llegan familias enteras. No se ven banderas de las facciones políticas, solo la enseña nacional palestina y eslóganes que defienden el derecho al retorno. «Voy a participar durante las seis semanas que se han convocado y lo haré de forma pacífica, pero si pasado este tiempo no logramos nuestro objetivo creo que esto puede estallar», opina Sobhe Abunamus, originario también de Beersheba.

«Esta es una protesta pacífica, diga lo que diga Israel. Es cierto que han muerto personas vinculadas a Hamás y Yihad Islámica, pero les mataron cuando tomaban parte en la marcha como palestinos, no como miembros de sus facciones», aclara Abú Yusef, a quien no para de sonarle el teléfono en su oficina provisional situada en la acampada de Malaka, próxima a la de Bureij, donde el viernes murieron cuatro manifestantes.

Los organizadores han levantado los campamentos a 700 metros de la verja y piden a la gente que no viole la distancia de 300 metros de zona de seguridad impuesta por Israel, «pero es complicado poder controlar a tanta gente y por eso algunos grupos se acercan más a la verja, aunque hasta el momento no hay un solo soldado israelí herido. De verdad que intentamos que sea lo más pacífico posible», señala Abú Yusef.

La tensión a lo largo de los 65 kilómetros de frontera contrasta con la aparente normalidad en el interior de una Franja donde se preparan para la nueva movilización del viernes, día sagrado para los musulmanes, pero también jornada señalada para las grandes protestas. Con el derecho al retorno por bandera y, de momento, sin cohetes, ni fusiles de asalto, los palestinos apelan a las movilizaciones masivas como su última forma de luchar contra la ocupación.

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