Francia y Alemania critican la postura de Estados Unidos en el G-7

Emmanuel Macron. :: AFP/
Emmanuel Macron. :: AFP

Merkel asegura que la actitud de Trump fue «deprimente», mientras que París asevera que la cooperación no puede depender de «rabietas»

R. C. PARÍS / BERLÍN.

Francia y Alemania no escondieron ayer su malestar por la forma que Donald Trump dió por concluida la reunión del G-7 celebrada en Canadá. La canciller Angela Merkel, calificó ayer de «deprimente» la forma como el presidente de Estados Unidos retiró su apoyo al comunicado final de los países más poderosos del mundo. «Habíamos estado hablando seriamente de temas claves, habíamos llegado a un acuerdo y luego la forma como el presidente retiró su apoyo, a través de un tuit, fue como una ducha fría e incluso deprimente», dijo Merkel en la primera cadena de la televisión alemana (ARD).

Merkel reiteró que Europa tiene que tomar su destino en sus manos, en ocasiones junto con Japón y Canadá, ante un presidente de Estados Unidos que tiene una agenda clara. En la disputa comercial con Washinton, Merkel llamó a los europeos a permanecer unidos y seguir haciendo esfuerzos por evitar una escalada e interrogada acerca de si se podía imaginar la idea de una abolición completa de los aranceles propuesta en determinado momento con Trump, afirmó que en un caso ideal se podía llegar a ello pero advirtió que también hay que tener el cuenta las subvenciones.

«El tema de los aranceles no se puede mirar aisladamente, hay que pensar también en temas como las subvenciones», dijo. Más duro fue su ministro de Exteriores. Heiko Maas acusó a Trump de «destruir la confianza» al retirar su apoyo al comunicado común. «Con un sólo tuit se puede destruir muy rápidamente una buena porción de confianza», dijo Maas a través de su cuenta en Twitter. «Ahora es aún más importante que Europa se mantenga unida y que defienda con más claridad sus intereses», agregó.

Por su parte, Francia criticó al presidente estadounidense, sin citarlo directamente, y reafirmó su apoyo al contenido del texto. «La cooperación internacional no puede depender de rabietas y de frasecitas. Seamos serios y dignos de nuestros pueblos», declararon a Efe fuentes del Elíseo. Las fuentes recordaron que los líderes del G-7 habían trabajado «dos días para conseguir un texto y unos compromisos», que Francia considera que siguen siendo válidos, y subrayaron que, si alguien los abandona, lo que hace es poner en evidencia «su incoherencia y su inconsistencia». «Francia y Europa mantienen su apoyo» al comunicado final de la cumbre y esperan que lo hagan «el conjunto de los firmantes», concluyeron las fuentes del Elíseo.

Duro revés

París reaccionaba así al revés al trabajo de los líderes del G-7 para lograr un compromiso común de mínimos tras la reacción posterior de Trump, que decidió retirarse y responsabilizó al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, al que calificó de «deshonesto y débil». Trump cargó contra Trudeau y le reprochó los aranceles que dice que Canadá impone a las importaciones de productos estadounidenses, alegaciones que están en el origen de las medidas aduaneras que Washington aplica desde el 1 de junio a las entradas de acero y aluminio desde Canadá, la Unión Europea y México.

A ese respecto, antes de abandonar la cumbre en Canadá, Macron insistió en su cuenta de Twitter en su argumento de que «la importación de acero y de aluminio no representa una amenaza para la seguridad interior estadounidense». «El fundamento de la decisión estadounidense -añadió- suscita dudas incluso en el Congreso y en la Administración de Estados Unidos».

El anterior presidente francés, Françóis Hollande, hizo notar ayer, en una entrevista al canal France 3, que lo que hizo Trump al retirarse del comunicado final «puede ser un golpe fatal» para el G-7 y supone «un debilitamiento considerable para las sociedades democráticas» con «consecuencias económicas» por el proteccionismo. Hollande se quejó de que el presidente estadounidense «no respeta nada, ni las formas, ni los acuerdos, y todavía menos su palabra». Un escenario que describió como de «guerra comercial» porque después de los aranceles que se prevén para las importaciones de automóviles europeos en Estados Unidos, se van a desencadenar «sanciones, réplicas y por tanto barreras arancelarias» que podrían afectar al crecimiento de la economía global.

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