Explosión de violencia en Venezuela

Un grupo de venezolanos se concentró ayer en Málaga. :: paula hérvele/
Un grupo de venezolanos se concentró ayer en Málaga. :: paula hérvele

La convulsa jornada de votación para la Asamblea Constituyente se salda con al menos ocho muertos

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

La jornada de elección de la Asamblea Nacional Constituyente impulsada por Nicolás Maduro proyectó al mundo una auténtica explosión de la violencia que preside la vida política de Venezuela en los últimos cuatro meses de protestas de la oposición contra la deriva autoritaria del chavismo. Al menos ocho personas perdieron la vida en distintos incidentes violentos, según el recuento de la Fiscalía, entre ellas un candidato a la Constituyente y un dirigente juvenil opositor.

En uno de los sucesos más espectaculares del día, una patrulla de motocicletas policiales fue alcanzada por una bomba en Caracas. Siete agentes resultaron heridos por la explosión, de la que fue testigo Efe y que ocurrió en la plaza de Altamira. Además, un militar murió de un disparo en la cara y dos adolescentes de 13 y 17 años perecieron tiroteados durante una protesta en La Grita, en el occidental departamento de Táchira, fronterizo con Colombia.

En su tan publicitada jornada de votación, Nicolás Maduro quiso dar ejemplo y ser madrugador, pero empezó con mal pie. A las seis en punto de la mañana, cuando abrieron los colegios, llegó acompañado por su inseparable esposa, Cilia Flores. Todo fue bien hasta que presentó su 'carnet de la patria'. Cuando la funcionaria pasó la tarjeta por el escáner, el país vio claramente el mensaje por televisión: «La persona no existe o el carnet fue anulado». El bochorno creció cuando los presentes trataron de actuar como si todo fuera normal.

«Vamos a hacer el chequeo del carnet de la patria, que quede registrado que yo vine a votar y mi carnet de la patria quedó marcado para toda la vida y que voté el día histórico de la Constituyente el 30 de julio», dijo Maduro. Pero el presidente ya falló al comienzo de la jornada y ni siquiera pudo presentar actualizado el documento con el que el oficialismo controla sus apoyos. Pese al tropiezo inicial del máximo dirigente bolivariano, la dirigencia chavista quiso mostrarse animosa y optimista. El Consejo Nacional Electoral, (CNE) dijo que el 99% de los electores estaba participando. Y eso que la víspera su titular, Tibisay Lucena, criticó a quienes habían destruido material electoral.

Según la maquinaria gubernamental la afluencia fue masiva. Pero imágenes de medios locales mostraron colegios de la capital sin asistentes, cierto que en zonas opositoras. Cerca de la plaza de Altamira, un residente mostró las calles desiertas y una tanqueta militar apuntando hacia los edificios.

La oposición sostuvo que la elección sería un fracaso, que el Gobierno no lograría reunir los 7,6 millones de votos que recogieron los antichavistas el día 16 en la consulta simbólica contra la Constituyente. Freddy Guevara, el dirigente de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) más destacado del momento, advirtió de que la estrategia del Ejecutivo pasaba por prolongar la apertura de los más de 2.000 centros de votación y que sus medios afines hablaran de la gran afluencia de electores, que sí se vio cuando todavía no había amanecido en colegios de zonas rurales, donde el chavismo conserva fuerza.

Preguntar antes

Ambas partes ven la situación con distintos cristales. Incluso la Constitución de Hugo Chávez, cuyo impulsor dijo que era «una de las mejores del mundo, blindada de cualquier capricho personal». Pero su sucesor, que tantas veces la enarbolaba como librito azul, quiere cambiarla a su conveniencia. No convocó un referéndum para que los venezolanos dijeran si querían modificarla o no. Y eso es lo que denuncian ahora sus adversarios y algunos chavistas. Otro punto que rechazan es que la elección no es de ámbito general, sino que los constituyentes se eligen por territorios. Y si numéricamente las ciudades son más numerosas, también es más fuerte la oposición.

Ayer, los casi 20 millones de electores registrados -habrá que ver cuántos acudieron- debían votar a 545 asambleístas que ocuparán desde el miércoles la sede del Parlamento por un plazo de tiempo indefinido. Nadie sabe dónde se instalará a partir de ese día el actual Parlamento de mayoría opositora.

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