El exespía ruso fue envenenado con un gas nervioso

ÍÑIGO GURRUCHAGA CORRESPONSAL

londres. La Policía británica confirmó ayer que el exespía ruso Serguéi Skripal, de 66 años, y su hija, Yulia, de 33, fueron víctimas de un ataque con gas nervioso y que se encuentran en estado crítico en un hospital del sur de Inglaterra. El agente que los localizó en 'shock' el domingo, en un banco de un pequeño parque de un centro comercial de Salisbury, también está grave.

Mark Rowley, responsable de la Policía Antiterrorista de Scotland Yard, señaló en una comparecencia que la confirmación de que los síntomas que presentan los Skripal proceden de la contaminación con algún agente nervioso que contiene ácido fosfórico. Esto les permite descartar la ingestión de drogas o un accidente, por lo que la investigación se centra en un intento de asesinato. Especialistas en antiterrorismo han relevado asimismo que la policía de la región de Wiltshire, donde se encuentra Salisbury, ha extendido la zona acordonada y concentran sus esfuerzos en un restaurante italiano de la cadena Zizzi y en el pub 'The Mill', donde padre e hija habrían entrado antes de comer. Según el 'Daily Mail', Serguéi Skripal tuvo un comportamiento irascible en el restaurante mientras esperaba el risotto de pescado y marisco. El diario cita a testigos y a camareros que relatan que el exespía se quejó en voz alta del retraso de veinte minutos en el momento de ser servido.

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