La Eurocámara se ceba con Juncker por el 'affaire Selmayr'

Selmayr (izda.) y Juncker, en una reunión de la Comisión. :: efe/
Selmayr (izda.) y Juncker, en una reunión de la Comisión. :: efe

Arremeten con dureza contra el presidente de la Comisión, mientras la institución reitera la legalidad de la elección del secretario general

ADOLFO LORENTE

bruselas. Que el Parlamento Europeo es el 'poli malo' de las instituciones comunitarias es algo tan conocido como las ganas que la Eurocámara tiene al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. Cómo no recordar las durísimas acusaciones vertidas por el luxemburgués durante un pleno de julio tachando al Parlamento de «ridículo» al contemplar que el 90% de los asientos estaban vacíos. Ayer, aprovechando el 'affaire Selmayr', llegó la 'vendetta' acusando a la Comisión de corrupción, fraude, tratos de favor... Un rosario de duras descalificaciones sobre un tema que, en realidad, no deja de ser parte de una burbuja bruselense que el 99% de los europeos ni conoce ni quizá quiera conocer.

La excusa para atacar a Juncker ha sido la promoción de su jefe de Gabinete, el alemán Martin Selmayr, como secretario general de la Comisión, el puesto de mayor rango dentro de los funcionarios de la casa (la decisión es política y competencia del presidente). El problema es que el beneficiado es tan amado por los suyos como odiado por sus enemigos, entre ellos muchos periodistas. Y claro, la barra libre de ciertos corresponsales 'estrella' ha jaleado a unos eurodiputados que han olido sangre en un procedimiento que aunque haya sido legal, quizá no ha sido un ejemplo de estética.

«Se han cumplido todas las reglas a rajatabla. Todas. Entre ellas el estatuto del funcionario que tanto el Consejo como el Parlamento aprobaron. Sí, ustedes. Si ya no están de acuerdo con él, cámbienlo», zanjó el comisario encargado del área de recursos humanos, Gunther Oettinger, quien se mostró encantado con la decisión de comparecer en la comisión de investigación que se creará 'ad hoc'.

Respecto a las críticas afeando a Juncker que ayer no estuviera en el debate, recordó que fue la conferencia de presidentes de la Eurocámara la que lo decidió así. «Selmayr era el candidato perfecto por su capacitación, por su extensa experiencia, sus capacidades de excelente jurista y sus dotes de comunicador», recalcó. «Han hablado de fraude, intrigas, de que es alemán, un hombre de partido, un monstruo, un tecnócrata gris... ¿Pero alguien le conoce?», ironizó.

Duros ataques

Lo más paradójico es que las críticas llegaron de todos los partidos, también del PP europeo, formación de Juncker y Oettinger. «Las instituciones europeas no están al servicio de los altos funcionarios, sino de los ciudadanos», advirtió la eurodiputada conservadora Françoise Grossetete. «Son estas cosas las que alejan al ciudadano de la UE. Da la sensación de que Selmayr quería asegurarse un buen puesto para el futuro antes del fin del mandato de Juncker», denunció el socialista Boguslaw Liberadzki.

«Nos tratan como niños pequeños. ¿Cómo va a plantar cara el Colegio de Comisarios a Trump si no son capaces de parar los pies a Selmayr? Todo esto destruye la credibilidad de la UE como abanderado de la transparencia y rendición de cuentas de la función pública», censuró la liberal Sophie In't Veld. Ayer había barra libre y se notó. Vaya si se notó.

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