La «estúpida» decisión del 'brexit' pinta cada vez peor

Los británicos siguen desgastando a Barnier y el jefe de Gabinete de Juncker advierte de que la salida de la UE será el 29 de marzo de 2019

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

La cuenta atrás sigue a lo suyo. Tictac, tictac... No pinta bien la cosa. No es ninguna sorpresa, pero aquello de que la esperanza es lo último que se pierde nunca ha dejado de merodear en torno al 'brexit', un proceso que comenzó torcido, sigue torcido y salvo cambio radical, acabará torcido.

«El 'brexit' es malo y es una decisión estúpida. Los únicos que pueden revertirlo son los británicos. Yo no soy un soñador, soy realista. La salida de Reino Unido de la Unión Europea ocurrirá el 29 de marzo de 2019». La frase, contundente como él, la suscribió ayer Martin Selmayr, el todopoderoso jefe de Gabinete de Jean-Claude Juncker. Alemán, muy temido por casi todos, es el gran cerebro de la Comisión Europea, el verdadero presidente en la sombra. Así que cuando decide explayarse, conviene hacerle caso. Porque si lo dice él, lo dice Juncker, y si lo dice el luxemburgués, lo dice Bruselas, el kilómetro cero de casi todo.

Son días agitados en torno a la negociación del 'brexit'. La semana pasada terminó la tercera ronda entre ambos bloques y lo hizo con muy malas sensaciones entre los presentes, con el negociador jefe comunitario, Michel Barnier, confesándose «impaciente» por la falta de progresos en los grandes asuntos: la factura (sobre todo) y los derechos de los ciudadanos. «Sabíamos que no iba a ser fácil», se arrancó a modo de excusa. Pero sí, estaba enfadado. Mucho. Y lo está, además, porque se sabe en la diana de la estrategia 'british', que continúa jugando con los 27 al 'divide y vencerás' para sacar réditos. «Es una pérdida de tiempo», espetó el francés.

El escarmiento

Ayer tuvo que salir al paso de una información filtrada a través de la BBC en la que se le acusaba de asegurar con desdén durante un foro a puerta cerrada que el 'brexit' es «un proceso educativo para los británicos». Un escarmiento, vamos. Pero a tenor de las duras críticas que estaba recibiendo desde el otro lado del Canal, acusado de pensar sólo en la factura de salida que debe pagar Londres, decidió recurrir a Twitter para apagar el incendio. Ojo, que se ponga cómodo, vendrán más. «Dije: brexit=ocasión para explicar los beneficios del mercado único a todos los países, incluido el mío. No queremos 'educar' ni 'dar lecciones'».

Aprovechó el recurso de las redes sociales para aclarar el supuesto malentendido ya que ayer sólo se refirió al asunto fronterizo irlandés junto a su ministro de Asuntos Exteriores y Comercio, Simon Coveney. Tras advertir de que se necesita un «trabajo mucho más sustancial», recordó que la decisión de abandonar la UE «fue la de Reino Unido, no la de la Unión o Irlanda».

La ronda negociadora de la semana pasada no ha dejado buen sabor de boca en Bruselas. Parece como si todos los malos augurios se hubiesen convertido en crudas realidades de repente. Hay avances, sí, pero ni mucho menos los requeridos para que el 29 de marzo de 2019 haya eso que se llama un «'brexit' ordenado». Un adiós con apretón de manos, un divorcio pactado con luz y taquígrafos. Así que es clave entender el contexto cuando Martin Selmayr habló ayer por la mañana.

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