Kim estremece a Japón con su último misil

Dos personas observan el lanzamiento del misil. :: JUNG Yeon-Je / afp
Dos personas observan el lanzamiento del misil. :: JUNG Yeon-Je / afp

El proyectil sobrevuela el archipiélago nipón antes de caer en el Pacífico y enfurece a Tokio y al mundo

ZIGOR ALDAMA

shanghái. No es Guam donde más deben temer el continuo lanzamiento de misiles balísticos norcoreanos. Ayer se certificó que Japón corre mayor peligro. No en vano, muchos de sus ciudadanos se despertaron sobresaltados a las 6:02 horas, cuando las autoridades hicieron sonar las sirenas que advierten de un ataque inminente. «Lanzamiento de misil balístico. Acuda al refugio», se podía leer en los mensajes de texto que se enviaron a los teléfonos móviles.

Habían pasado cinco minutos desde que Pyongyang había lanzado un misil de medio alcance que surcó el norte del archipiélago y, según cálculos del Gobierno, la población que se encontraba en su trayectoria tenía menos de diez minutos para ponerse a resguardo. «Pero, ¿dónde?», es la pregunta que se hicieron muchos durante ese momento de tensión. La mayoría no se movió. En muchas ciudades, los trenes se detuvieron y la gente aguardó con temor a que pasara el peligro.

Afortunadamente, todo quedó en un susto. El artefacto, posiblemente un Hwasong-12, se elevó hasta los 550 kilómetros de altura -notablemente menos de lo habitual-, y recorrió 2.700 kilómetros hasta caer en el océano Pacífico, 14 minutos después de su lanzamiento, a unos 1.200 kilómetros de la costa nipona. Se desintegró sin provocar daño alguno.

En su trayectoria, pasó por encima de la isla de Hokkaido, pero las fuerzas de defensa niponas no activaron el sistema antimisiles para destruir el proyectil en vuelo. No obstante, poco después del lanzamiento, Tokio llevó a cabo un simulacro de intercepción de misiles con una de las baterías de proyectiles Patriot estadounidenses ubicadas en la capital.

A pesar de que se trata de la enésima prueba que lleva a cabo en los últimos meses el régimen de Kim Jong-un, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, consideró el lanzamiento de ayer como «una amenaza grave y sin precedentes». No obstante, misiles norcoreanos ya han sobrevolado el territorio que gobierna en otras ocasiones desde 1998, siempre sin consecuencias. La diferencia esta vez ha estado en la cercanía a tierra, que los expertos consideran premeditada o, peor todavía, fruto de un posible fallo en pleno vuelo.

Maniobras conjuntas

Y ahí es donde reside el mayor peligro: puede que Corea del Norte no tenga intención de atacar Japón, pero un fallo técnico o de cálculo podría tener consecuencias catastróficas. Tanto en el aire, donde vuelan decenas de aviones comerciales, como en tierra, donde podría hacer impacto. Por eso el Gobierno ayer temió la caída de piezas del misil. «Si encuentra algún objeto extraño, no se acerque. Llame inmediatamente a la Policía o a los bomberos. Refúgiese bajo tierra o en edificios seguros», instruía el SMS de alerta. «Generalmente no temo lo que pueda hacer Corea del Norte, pero ver cómo la cadena NHK interrumpía la emisión para dar la noticia me ha puesto los pelos de punta nada más despertar», comentaba a este periódico desde Tokio la ingeniera Masako Yamaguchi.

Por su parte, la agencia de noticias surcoreana Yonhap consideró el lanzamiento como inusual y muestra de que Pyongyang está diversificando sus tácticas para estar preparada ante el posible ataque preventivo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sugerido ya en varias ocasiones.

«Las provocaciones pueden continuar hasta que Corea del Norte complete las pruebas de sus programas de misiles intercontinentales y de misiles balísticos lanzados desde submarinos», comentaron los servicios de Inteligencia de Seúl. El régimen comunista «intenta maximizar el impacto de su amenaza haciendo volar sus misiles por encima de Japón», añadieron durante una reunión parlamentaria de urgencia. Pyongyang ya detalló que su ataque contra Guam se haría también sobrevolando el país del Sol Naciente.

Mientras tanto, Corea del Sur continuó ayer realizando maniobras militares conjuntas con Estados Unidos, una práctica que el Gobierno de Kim siempre tacha de provocación. Tanto Seúl como Tokio se reafirmaron en su alianza con la superpotencia americana, y Trump afirmó que está «al 100% con Japón».

Los enviados especiales para el programa nuclear norcoreano de los tres países coincidieron en denominar el lanzamiento como «una de las mayores provocaciones de Corea del Norte» y exigieron que se tomen nuevas medidas contra el régimen norcoreano.

Pero China ya apuntó que «es evidente que las sanciones económicas no están dando resultados», por lo que volvió a pedir diálogo para desactivar la tensión que tiene en vilo a la región desde hace años. Una opción que también defendió el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien condenó el lanzamiento e instó a «reabrir los canales de comunicación» con el Gobierno de Kim Jong-un para estabilizar la península coreana.

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