Enésima detención del principal adversario político de Putin

La Policía justificó el arresto del opositor Alexéi Navalni por convocar movilizaciones no autorizadas como la que iba a encabezar ayer

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ

El Kremlin no da cuartel a su principal opositor, el bloguero anticorrupción Alexéi Navalni. Ayer por la mañana volvió a ser detenido por la Policía al salir del portal de su casa en Moscú, informó él mismo a través de su cuenta de Instagram. Se dirigía a la estación de ferrocarril con el propósito de viajar a la ciudad de Nizhni Nóvgorod, situada a 400 kilómetros al este de la capital rusa, para participar en un mitin de apoyo a su candidatura a las elecciones presidenciales de marzo de 2018.

La Comisión Electoral Central ya advirtió que Navalni, el único opositor con posibilidades de desbancar a Putin, no podrá concurrir a los comicios por haber sido procesado y estar en libertad condicional. Pero él insiste en que no renunciará a tal derecho y lleva ya semanas viajando por toda Rusia participando en actos de campaña, muchos de los cuales han sido prohibidos o no han podido celebrarse por falta de local. Algunos incluso fueron reventados por activistas afines al Kremlin.

La concentración programada ayer en Nizhni Nóvgorod no estaba autorizada, por lo que el abogado de Navalni, Iván Zhdánov, cree que el arresto ha sido un recurso intimidatorio para desconvocar el acto. En un comunicado, la Policía señala que su detención se debe «a sus numerosos llamamientos a participar en acciones no autorizadas». Se da la circunstancia de que ayer fue también puesto a disposición judicial el coordinador de la campaña en Nizhni-Nóvgorod, Leonid Vólkov.

Este año ha ingresado dos veces en prisión, y tras la última vez intensificó su campaña

En lo que va de año, Navalni ha pasado numerosas veces por los calabozos policiales y cumplido dos condenas de prisión menor, la última de 25 días por convocar una manifestación en Moscú el 12 de junio fuera del itinerario que el Ayuntamiento había señalado. Fue liberado el pasado 7 de julio, pero, tras el verano, ha intensificado su campaña.

Durante el mes de septiembre ha intentado sin éxito obtener permiso para organizar mítines y manifestaciones en diversas ciudades rusas, San Petersburgo entre ellas. Sí logró, sin embargo, autorización en Ekaterimburgo, Omsk, que vivió a mediados de mes la mayor concentración de su historia con casi 4.000 asistentes, Novosibirsk, la ciudad más importante de Siberia, y Vladivostok, en el Extremo Oriente ruso.

El líder opositor cursó hace unos días una nueva solicitud para encabezar una manifestación el 7 de octubre en San Petersburgo, el feudo de Putin. El jueves advirtió que, si se lo deniegan, convocará de todas formas a sus seguidores y denunció el boicot del que está siendo objeto por parte de las autoridades.

Durante el mes de julio, la sede de su formación en Moscú y en ciudades de Rusia como Kazán, Ekaterimburgo, Tula, Sarátov, Krasnodar, Tambov, Ufá, Nizhni Nóvgorod y Kaliningrado fueron sometidas a registros policiales, cuyo único objetivo no parece otro que obstaculizar y atemorizar.

El Consejo de Europa ha exigido a Rusia que permita a Navalni tomar parte en los comicios del año que viene. Lo hizo su comité de ministros hace una semana y acusó a Moscú de violar derechos fundamentales. El Ministerio de Justicia ruso respondió acusando al organismo europeo de excederse en sus funciones y de tratar de «ejercer presiones políticas» en la víspera de las presidenciales de 2018.

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