Un encuentro histórico trufado de anécdotas

Donald Trump, junto a Kim Jong-un 'La Bestia', ayer. :: Reuters/
Donald Trump, junto a Kim Jong-un 'La Bestia', ayer. :: Reuters

El jefe de la Casa Blanca se mostró bromista y dejó al líder comunista echar incluso un vistazo al interior de 'La Bestia', su vehículo acorazado

Z. ALDAMA SHANGHÁI.

Minutos antes de las 9 de la mañana, los más de 2.500 periodistas acreditados para cubrir la esperada cumbre de Donald Trump y Kim Jong-un ya estaban con la mirada clavada en las decenas de pantallas instaladas en el centro de prensa habilitado en Singapur para la ocasión. Solo unos pocos lograron acceso al hotel Capella, así que el resto tuvo que conformarse con la retransmisión por televisión: primero llegó Kim a bordo de su limusina Mercedes; luego Trump en el Cadillac apodado 'La Bestia'. Ambos entraron con gesto serio, el mismo con el que protagonizaron la primera imagen histórica: el inédito apretón de manos de los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte frente a las banderas de ambos países.

A partir de ahí, pasaron 41 minutos en la única compañía de sus traductores y una hora más con la presencia de sus colaboradores más cercanos. Al salir de la reunión, las sonrisas y el gesto distendido del que hicieron gala en el jardín del hotel avanzaron una cumbre exitosa. Y se confirmó cuando, en un alarde de masculinidad alfa, Trump dejó que Kim echase un vistazo al interior de su vehículo acorazado. El presidente americano incluso bromeó antes de comenzar a comer. «Espero que nos saquéis bien, guapos y delgados», les dijo a los fotógrafos. Kim, con su obesidad manifiesta, no pareció verle la gracia al comentario, aunque poco después recuperó una sonrisa cordial.

Mientras las delegaciones disfrutaban de un menú muy asiático en el que no hubo concesiones a la hamburguesa, en CNN apareció un gran amigo de Kim, el exbaloncestista de la NBA Dennis Rodman. Tan emocionado estaba que rompió a llorar en directo cuando recordó las críticas que recibió por haber viajado a Pyongyang y haber llamado a Kim «un amigo de por vida». Eso sí, Rodman aprovechó para emocionarse convenientemente vestido con una camiseta con publicidad de la criptomoneda que le patrocina y tocado con una gorra de 'Make America Great Again', el lema de campaña de Trump.

Los dos mandatarios reaparecieron tras el almuerzo para firmar el acuerdo al que habían llegado, y cuyo contenido no se distribuyó a la prensa hasta horas después. Eso provocó que los periodistas tuvieran que escudriñar las fotos del evento, sobre todo una en la que Trump mostró el documento a la cámara, para ver a qué se habían comprometido los mandatarios.

«Es un negociador muy inteligente. Tiene gran talento y ama a su país», dijo Trump de Kim. Preguntado por su plan en caso de que el dictador norcoreano no cumpla con lo acordado, el presidente estadounidense aseguró que ni siquiera se ha planteado esa posibilidad: «Él confía en mí y yo confío en él».

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