Trump señala a China y Rusia como los mayores peligros para EE UU

El presidente liga la fortaleza económica y la defensa de las fronteras del país en su estrategia de Seguridad Nacional

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

Con el lema 'Estados Unidos , primero', el mismo con el que llegó a la Casa Blanca, Donald Trump definió ayer en un inusual acto público su nueva estrategia de seguridad nacional, una de las visiones más introvertidas en la política exterior americana de la historia. «Estados Unidos defenderá sus intereses como nunca antes los ha defendido» señaló Trump con tonos de desafío y velada advertencia. Aseguró que el primer deber del Gobierno es hacia sus ciudadanos, servir sus necesidades, y señaló a China y Rusia como principales amenazas para la seguridad y la prosperidad del país.

Trump enfatizó en su discurso la fortaleza económica y la defensa de las fronteras como prioridades fundamentales de la seguridad nacional, de las cuales queda eliminado el cambio climático, que Obama había incluido en la lista.

La nueva visión revela, asimismo, el intento de la Administración Trump de vincular la política exterior con la mejora de la economía y con ello, el debilitado mercado bursátil y el PNB (Producto Nacional Bruto) y la reforma fiscal, que la Casa Blanca espera ver aprobada por el Congreso esta misma semana, antes de Navidad. La nueva estrategia reafirma la convicción de Trump de que la seguridad económica es seguridad nacional y por ello el presidente declara que Estados Unidos espera reciprocidad y claridad en sus relaciones económicas con el mundo.

En su discurso, Donald Trump declaró que no tolerará el abuso comercial y recriminó las políticas económicas que han producido «ingresos masivos» a otros países mientras perjudicaban gravemente a los trabajadores y a las empresas estadounidenses. El presidente mencionó la ayuda ofrecida a Putin con información de espionaje que ayudó a impedir un masivo ataque terrorista en Rusia (hecho que Putin le ha agradecido públicamente a Trump), como ejemplo de cómo deben colaborar las potencias en el teatro internacional para derrotar al terrorismo islámico.

El documento oficial hecho público ayer y conocido como 'Estrategia de Seguridad Nacional', expone puntos de vista relativamente convencionales que, sin embargo, contrastan claramente con algunos de los posicionamientos del presidente en política exterior. El texto leído por Trump declara a Rusia y China como «un desafío al poder, influencia e intereses de Estados Unidos por su intento de erosionar la seguridad y prosperidad del país». Además, advierte contra la creencia de que «negociar con rivales posibilita convertirles en actores benignos y socios fiables», en claro rechazo de la política de Obama hacia Irán, pero, paradójicamente, también refuta la convicción de Trump de mejorar las relaciones con Putin.

No al acuerdo nuclear

En cuanto a Irán, Trump señaló que no certificará el acuerdo nuclear con un país «que ayuda al terrorismo» y amenaza la seguridad de la comunidad internacional.

El documento sobre seguridad nacional, requerido a la Administración por el Congreso, suele tener un interés limitado y meramente circunscrito a los expertos en política exterior, por lo que generalmente no se considera de gran atracción para el público. Tampoco se recuerda a un presidente que haya revelado nunca su estrategia de política exterior y seguridad nacional en el primer año de mandato, ni mucho menos que la haya desvelado en un discurso a la nación. No obstante, se espera que esta declaración ayude a los gobiernos extranjeros a tener claras las intenciones de Trump en política exterior, sobre las que la Administración ha mostrado a menudo señales contradictorias, como en las negociaciones con Corea del Norte o el comercio con China.

El plan Trump de defensa nacional prioriza la protección de las fronteras y una severa restricción de la inmigración que incluye la construcción del muro fronterizo con México, recortes en los cupos de visados, eliminación de la lotería de permisos de residencia y de 'agujeros de entrada' en la legislación, así como la reducción de los programas de 'acogida temporal' de inmigrantes y familiares.

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