Trump quiere parar las revelaciones de su antiguo estratega y amenaza con demandarle

Donald Trump y Steve Bannon, durante el acto en el que el presidente lo convirtió en su asesor personal hace un año . :: afp/
Donald Trump y Steve Bannon, durante el acto en el que el presidente lo convirtió en su asesor personal hace un año . :: afp

Steve Bannon cuenta en un libro aún no publicado jugosos detalles sobre el comportamiento del presidente y su familia

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

A punto de cumplirse el primer año de su presidencia, un libro que desvela los intríngulis de su campaña y su gobierno ha abierto la brecha más seria del trumpismo. Esa que, desde el jueves, separa al magnate de 71 años de su estratega político Steve Bannon, cuyas entrevistas usa el periodista Michael Wolff para su controvertido libro, junto a las de decenas de colaboradores a los que la Casa Blanca le dio acceso. Enfurecido con los extractos que han salido a la luz, el presidente lanzó contra él esa misma noche a sus abogados con una orden de cese de actividad y desestimamiento con la que le exigen que frene la publicación del libro y no vuelva a hablar de lo que considera cubierto por una cláusula de confidencialidad. «Cuando Steve Bannon perdió su trabajo perdió la cabeza», resumió en Twitter.

El libro 'Fire and Fury: Inside the Trump White House' no saldrá a la venta hasta el martes, pero ya ocupa el número uno de los más vendidos en la plataforma digital Amazon. Parte de su atractivo es que está generosamente dotado de jugosos detalles sobre el comportamiento de Trump y su familia durante la campaña y su desembarco en la Casa Blanca, pero políticamente nada tiene más trascendencia que esta aparente ruptura con Bannon. El fundador de Breitbart News ha asesorado a Trump durante años y le ha preparado para encabezar el desmantelamiento del sistema con el que sueña. Tras dejar su puesto de asesor en agosto, volvió al portal de la Alt Right para orquestar desde allí el asedio al 'establishment' del Partido Republicano, al que amenaza con desbancarlo con un movimiento de bases al estilo del Tea Party si no apoyan la agenda legislativa del mandatario.

Bannon trató ayer de calmar los ánimos de un hombre al que conoce bien, alabándole públicamente y declarando su lealtad. Trump tomó nota de ese cumplido y, con su cara de golf, como describe el libro ese ceño fruncido, se lo repitió ayer a la prensa. «No sé lo que está pasando, anoche dijo que soy 'un gran hombre', así que como veis la historia cambia muy rápido».

Si el líder del Senado, Mitch McConnell, al que Bannon le ha declarado la guerra, sonreía satisfecho en público, el fiscal especial Robert Mueller debía de hacerlo en privado. Bannon dijo al autor del libro que el comportamiento de Donald Trump Junior al interesarse por la cooperación de Rusia equivalía a «traición» y no fue «patriótico», por no decir insensato, ya que se reunió con los emisarios de Putin sin abogados. «Se lo van a cascar como a un huevo enfrente de toda la audiencia», auguró. «Lo que tenía que haber hecho es llamar inmediatamente al FBI».

El primogénito de Trump no es el único al que desdeña. Su hija Ivanka Trump, de la que dice «no pintaba nada durante la campaña y cuando llegó a la Casa Blanca la gente se dio cuenta de que era boba», será según él la que lo hunda. El libro desentraña también las intrigas de Ivanka y su marido Jared Kushner para deshacerse de la gente que no les interesa alrededor de su padre y asegura que tienen un pacto para que sea ella la que aproveche la oportunidad que se presente de optar a un cargo electo. «La primera mujer presidenta será Ivanka Trump y no Hillary Clinton», dice que se han propuesto.

En cuanto a Trump, le describe como un presidente desganado que pasa muchas horas comiendo hamburguesas en la cama delante de la tele, preocupado con que le envenenen y obsesionado con que nadie toque sus cosas, especialmente su cepillo de dientes y la ropa que tira al suelo. Según el libro, que la Casa Blanca describe como «una fantasía total», nunca pensó que ganaría las elecciones. Su expectativa era volver a su vida privada después de una campaña que le habría lanzado a la fama. Al saberse los resultados se quedó mudo, mientras su esposa Melania lloraba desconsolada.

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