Trump presenta el muestrario del muro

Trabajos de instalación en la zona de Tijuana. :: Jorge Duenes / REUTERS/
Trabajos de instalación en la zona de Tijuana. :: Jorge Duenes / REUTERS

La frontera de Tijuana acoge pruebas sobre el material que EE UU puede utilizar para construir la futura muralla contra los inmigrantes

MILAGROS L. DE GUEREÑO

La instalación de ocho modelos a tamaño natural del material que puede ser utilizado para construir el muro divisorio frente a una de las zonas más marginadas de Tijuana ha convertido en realidad la promesa de Donald Trump y en pesadilla para los mexicanos su intención de separar físicamente los dos países a lo largo de sus 3.000 kilómetros de frontera. De cemento, hormigón armado, de metal y materiales alternativos la futura valla es el doble de alta que actual. Se divisa desde lejos en esa tierra desértica por la que pasan aún 'polleros', que ayudan a trasladar al otro lado migrantes y droga.

Seis empresas estadounidenses han ganado una licitación para desarrollar una pared impenetrable de 5,5 a 9,1 metros de alto. Cada modelo ha costado entre 300.000 (255.000) y 500.000 dólares (425.000 euros). Una ínfima parte del millonario proyecto que, según el presidente de Estados Unidos, «pagarán los mexicanos de una manera u otra». Para su instalación, cuadrillas de obreros se ayudan de maquinaria pesada y enormes grúas, escudados por la patrulla fronteriza y el servicio de la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza, que autorizó la construcción de los modelos partiendo del océano Pacífico, a lo largo de unos veinticuatro kilómetros hacia el este entre Tijuana y la estadounidense San Diego.

Terence L. Shigg, presidente del Consejo Local de la Patrulla Fronteriza, precisa que «las especificaciones dicen que deben impedir que se hagan túneles por debajo, debemos poder ver a través de ellos. Deben tener lugares para la instalación de cámaras e impedir que se trepen o se escalen». Además, deben terminar en puntas redondas o con picos de acero. Shigg agrega que se escogerá el modelo que mejor se adapte a los distintos terrenos por donde se extenderá. Deberá cruzar montañas, ríos y superficies planas.

El objetivo de levantar esta nueva barrera es, según repitió hasta la saciedad el millonario mandatario durante su campaña electoral, para bloquear el tráfico de drogas, de armas y de personas que «perjudican a Estados Unidos».

Mañana deben estar terminados para que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza evalué su viabilidad, resistencia y seguridad. «Los prototipos del muro fronterizo están en marcha», escribió el mandatario estadounidense en su cuenta de Twitter. Es probable que el mismo diga la última palabra en la elección de su polémico muro mientras suma apoyos, pero también críticas, en la sociedad estadounidense por crear división geográfica y racial con Latinoamérica que pone en riesgo la migración de personas y el Libre Comercio con México. Sergio Tamay, presidente de la organización Ángeles de la Frontera, no cree que sea la solución. «Los muros se brincan (saltan) y, si están más altos, se pueden agujerear o hacer túneles cómo ya quedó demostrado», y las drogas pasan en grandes cantidades, ya que «está la corrupción que hay con su mismo personal» de seguridad en la frontera.

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