Trump completa el giro belicista con un halcón de Bush

John Bolton, en una imagen de archivo./REUTERS
John Bolton, en una imagen de archivo. / REUTERS

Nombra a John Bolton como nuevo asesor de Seguridad Nacional en sustitución de HR McMaster, famoso por su crítica descarnada a la guerra de Vietnam

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

Uno de los peores espectros de la invasión de Irak volverá al poder de la mano de Donald Trump, convertido ahora en todopoderoso Consejero de Seguridad Nacional. John Bolton, ideólogo de las guerras preventivas y partidario de «volar» los últimos pisos del edifico secretarial de la ONU en Nueva York, sustituirá al general HR McMaster, famoso por su crítica descarnada a la guerra de Vietnam.

Cansado de que frenase sus impulsos belicistas con largas parrafadas, Trump le ha sustituido por John Bolton, «un duro de roer que sabe lo que habla», dijo durante la campaña. Ya entonces disfrutaba de sus análisis internacional en la cadena Fox, de donde se nutre su cantera de gobierno. Le consideró para reemplazar a Michael Flynn, pero le pasó por alto porque no le gustaba «su bigote». El halcón más radical del gobierno de Bush perseveró en las pantallas defendiendo sus decisiones más aguerridas y recomendando rápidas intervenciones sin remilgos.

A partir de ahora tendrá la oreja del presidente para los temas más críticos de seguridad nacional. Con él Trump completa un giro radical hacia el intervencionismo estadounidense en el mundo que ha escandalizado a propios y extraños, en particular a quienes conocieron a Bolton durante los gobiernos de Reagan y Bush hijo. Richard Painter, jefe legal del equipo ético de la Casa Blanca con Bush, recordó ayer que Bolton es un descerebrado para quien la diplomacia siempre es la última opción. «La primera es atacar», explicó en MNSBC. «Mandarlo a la ONU como embajador fue un desastre, pero tenerlo ahora como consejero de Seguridad Nacional nos llevará a una guerra nuclear», vaticinó.

Había pocos que pudieran superar al presidente con declaraciones explosivas pero Bolton era uno de ellos. En los últimos meses ha articulado «el caso legal» para atacar a Corea del Norte, como antes defendió que se bombardee Irán para lograr «un cambio de régimen».

Como subsecretario de Estado para el Control de Armas y la Seguridad Nacional fue instrumental en la teoría de guerras preventivas de Bush, particularmente en la de Irak, donde siempre vio la necesidad de acabar con unas armas de destrucción masiva que no existían. «Nos va a hundir todavía más en Oriente Próximo», se alarmó Painter.

Tres días después de que se cumplan 15 años de la guerra de Irak, la decisión de Obama de no cobrar responsabilidades a los ideólogos de esa guerra basada en mentiras le ha permitido ser recompensado con un puesto de mayor influencia.

Con su nombramiento Trump completa un giro a la derecha en el que ha puesto al frente del Departamento de Estado al ex congresista y ex director de la CIA Mike Pompeo, declarado enemigo de Irán y partidario de resucitar Guantánamo y premiar a los «patriotas» que ejercían las torturas. Su segunda de a bordo, Gina Haspel, ocupará la jefatura de la CIA, tras haber dirigido una cárcel secreta en Tailandia, supervisar interrogatorios con «técnicas mejoradas» calificadas de tortura y ordenar la destrucción de las cintas de vídeo que lo habrían probado. Los llamados «globalistas» que Trump desprecia pero que su hija Ivanka llevó a la Casa Blanca al formar gobierno han sido descartados. Los duros del America First como Larry Kudlow, que sustituye a Gary Chon al frente del Consejo Económico Nacional, se encargarán de las guerras comerciales y de no llevar nunca la contraria al jefe.

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