Trump se lanza a la asfixia del chavismo

Firma una orden ejecutiva por la que impone sanciones contra los dividendos y los bonos del petróleo venezolano

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO M. LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA. LA HABANA.

Donald Trump firmó ayer una orden ejecutiva que deja al Estado venezolano sin acceso a los dividendos y al mercado de los bonos generados por Petróleos de Venezuela (PDVSA) y advierte sobre la posible interrupción de importaciones petroleras para ahogar a la 'dictadura' de Nicolás Maduro. Coincidía con el nombramiento del ministro de Petróleo Nelson Martínez al frente de PDVSA y de Eulogio del Pino como titular de esa cartera. Al mismo tiempo, el canciller Jorge Arreaza se entrevistaba en la ONU con el secretario general, Antonio Guterrez, buscando apoyos, pero con la contrariedad en el rostro se tuvo que pronunciar sobre la «agresión» que bloquea económicamente de manera unilateral, aunque habría algunas excepciones, a otro país latinoamericano, ya que el primero fue Cuba. Arreaza aseguró que con las sanciones «no va Estados Unidos a provocar una crisis humanitaria en Venezuela».

La ampliación de las sanciones es un mazazo para la economía venezolana, que pierde el principal mecanismo financiero crediticio para poder pagar deuda o importaciones. Además, la Casa Blanca insiste que no descarta la «opción militar». Arreaza atinó a decir que el Gobierno estudiará la respuesta a esta acción que ha traspasado los límites de la política para entrar en los económicos y posiblemente militares. Por ahora, la reacción desde Caracas fue la decisión de Maduro de no asistir a la Asamblea General de la ONU.

Según la Casa Blanca, las nuevas sanciones son una medida que se calibró «cuidadosamente para retirarle a la dictadura de Maduro una fuente crucial de financiación para mantener su régimen ilegítimo, proteger al sistema financiero estadounidense de la complicidad con la corrupción de Venezuela y el empobrecimiento del pueblo venezolano y permitir la ayuda humanitaria». En una nota incidió en el «mal manejo económico» y «el generalizado saqueo de los activos» que han «acercado a la nación cada vez más a una suspensión de pagos».

Agregó la Casa Blanca en su comunicado que «se sigue privando a los ciudadanos de alimentos y medicinas, se persigue opositores» y se hizo que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) asuma funciones de la Asamblea Nacional (AN), en lo que ve una «ruptura del orden democrático», como ha denunciado la ex fiscal general de Venezuela Luisa Ortega, que ayer regresó a la capital colombiana, Bogotá, y así lo denunciaron también 12 países de los 17 países de Latinoamérica reunidos en Lima.

Washington aventura que, «por preservarse a sí misma, la dictadura de Maduro recompensa y enriquece a funcionarios corruptos en el aparato de seguridad del Estado a costa de las futuras generaciones de Venezuela a través de masivas y costosas deudas». Como consolación, asegura en la nota que «para mitigar el daño al pueblo estadounidense y venezolano, el Departamento del Tesoro emitirá licencias generales que permiten transacciones que de otra manera estarían prohibidas por la orden ejecutiva» y que incluirán «disposiciones con un periodo de transición de 30 días, la financiación de la mayoría del comercio, incluyendo las exportaciones e importaciones de petróleo, transacciones que solo involucran a Citgo, las negociaciones de cierta deuda venezolana existente y la financiación de bienes humanitarios».

Contra altos funcionarios

La orden ejecutiva profundiza además las sanciones individuales contra altos funcionarios, entre ellos Nicolás Maduro y el vicepresidente de Venezuela, Tareck el-Aissami, a quien Estados Unidos relaciona con el narcotráfico internacional. A ambos se les han congelado fondos y se les ha prohibido negociar con ciudadanos o empresas estadounidenses.

Esta nueva sanción prohíbe a cualquier persona o entidad estadounidense operaciones financieras con la cúpula chavista o las empresas vinculadas a ésta. Los primeros afectados son los bonos dentro de EE UU, emitidos por el Estado y sus empresas, como es el caso de PDVSA. Nadie, persona física o jurídica, podrá negociar nueva deuda del Gobierno venezolano.

Antonio de La Cruz, director ejecutivo de la firma de asesores Inter American Trends, con sede en Washington, precisaba que «con esta operación se está limitando la capacidad del Gobierno de operar en dólares. Esto también va a tener un duro impacto en las operaciones petroleras del país porque estos instrumentos estaban siendo utilizados para financiar las compras que está realizando Petróleos de Venezuela».

La amenaza directa de una intervención militar estadounidense adelantó a este fin de semana la realización del Ejercicio cívico-militar 'Soberanía Bolivariana 2017'. Desde ayer, las fuerzas armadas de Venezuela han tomado posiciones para el tercer ejercicio práctico del año, cuyo objetivo es perfeccionar las técnicas de combate, pero sobre todo mostrar a Estados Unidos la capacidad y los medios defensivos del país petrolero. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, indicó que, tras la reunión de la plana del Estado Mayor con el presidente, Nicolás Maduro, decidieron que la demostración de músculo armamentístico «llegó para instalarse y quedarse».

De hecho, en algunos lugares como el golfo de Cariaco, las armas no son de juguete. Militares y pescadores locales se despliegan en esa importante entrada que baña la ciudad de Cumaná y que, piensan, podría ser uno de los lugares elegidos si los marines del Comando sur, que también están de maniobras por la región, se decidieran a atacar el país petrolero, algo que rechazan todos los gobiernos latinoamericanos.

Las maniobras ya han comenzado en la mayoría de los 23 estados venezolanos. Remigio Ceballos, comandante estratégico operacional de estos nuevos ejercicios, reiteró el respaldo del alto mando militar al Gobierno de Maduro. También elogió la adhesión del pueblo a las milicias, «el cuerpo de civiles formados para la defensa de la nación, que se entrena diariamente y lleva varios años organizado de manera nacional y territorial».

A la colección de pistolas, escopetas, fusiles y subfusiles, ametralladoras, cohetes y cañones, en estas maniobras se suman vehículos de combate de todo tipo, puentes portátiles, defensa antiaérea, y aviones. Muchos de estos elementos provienen de Rusia; los últimos llegaron en junio y procedían de China. Son los dos nuevos socios «por conveniencia» del chavismo.

El diputado opositor José Manuel Olivares denunciaba el pasado mes de junio la llegada de más de 20 tanquetas, armas y municiones. «Es inaudito que hoy, en el puerto de La Guaira, en vez de llegar medicinas y comida sigan llegando armas, tanques y tanquetas para el Gobierno». Las necesarias para que las usen los más de 375.000 integrantes de los cinco cuerpos: Ejército, Armada, Aviación, Guardia Nacional Bolivariana y la milicia. Una fuerza superior al Ejército brasileño.

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