Trump enfurece al país con su racismo

Sin control. El presidente «hace un espectáculo de sí mismo», a juicio de 'The New York Times'. :: afp/
Sin control. El presidente «hace un espectáculo de sí mismo», a juicio de 'The New York Times'. :: afp

Empresarios, periódicos y políticos de su propio partido repudian sin reservas la equiparación de la izquierda y los racistas violentos

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

Una intensa reacción de rechazo se extendía como gasolina por todo el país en total estupefacción a través de las redes sociales y las tribunas más destacadas, ante las inflamatorias declaraciones del presidente Trump defendiendo a los supremacistas blancos.

Desde ejecutivos de negocios, prominentes conservadores, líderes sindicales hasta Lady Gaga y docenas de figuras públicas del ámbito internacional reaccionaban a las abruptas declaraciones de Trump en una rueda de prensa que debía tratar sobre infraestructura y que, para sorpresa general, terminó en alegato de defensa de los supremacistas y sus intenciones.

Incluso el jefe de Gabinete, el general John Kelly, reclutado para implantar disciplina en la Casa Blanca, bajó la cabeza y se encogió de hombros, visiblemente afectado por las desvergonzadas palabras del presidente cuando decidió salirse del guión. El lenguaje corporal de Kelly y otros ayudantes del presidente denotaba incomodidad cuando un combativo Trump empezó a despotricar sobre la que llamó izquierda alternativa, que no dudó en equiparar a nivel moral y de violencia con los supremacistas.

El mismo secretario general de Naciones Unidas y los jefes del Ejército y la Marina estadounidenses publicaron mensajes en Twitter condenando las nefastas declaraciones del presidente de Estados Unidos.

La mayoría de los líderes de ambos partidos hicieron declaraciones condenando el relativismo moral del presidente, que decidió desafiar antes que sucumbir a las críticas. Entre ellos, el jefe de la mayoría de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, el senador Marco Rubio y la presidenta del partido reprobaban el racismo y las declaraciones degradantes de Trump.

Los periódicos nacionales más importantes dedicaron editoriales a las insensibles manifestaciones presidenciales. El consejo editorial de 'The New York Times' escribía: «El señor Trump hace un espectáculo de sí mismo cuando trata de defender a supremacistas y demuestra sin sorpresa para nadie que ante la crítica su comportamiento es la represalia, y cuando se siente amenazado no escucha a nadie y responde sin control».

«La nación llora»

El editorial del Washington Post titulaba «La nación sólo puede llorar» cuando el líder del país es incapaz de comprender que los americanos razonables estén de luto y pidan justicia cuando un supremacista blanco es acusado de matar a una persona y herir a otras 19 en un contexto donde se exhiben esvásticas y consignas racistas y antisemitas.

Por su parte, la ciudad de Baltimore, Maryland, se movilizó para retirar durante la noche las esculturas públicas de homenajes a los confederados, un movimiento aprobado por el Ayuntamiento de la ciudad. Así mismo, otros Estados del sur han tomado medidas urgentes para retirar monumentos confederados tras los acontecimientos de Charlottesville, Virginia. También aprovechando la nocturnidad, el alcalde de Birmingham, Alabama, ordenó cubrir con paneles de madera el obelisco confederado de 52 pies de altura de la ciudad, impedido por una reciente ley de la Legislatura estatal que prohíbe retirar monumentos públicos incluidos los de los rebeldes.

Las palabras del presidente han tenido y seguirán teniendo efectos en las contiendas electorales tanto estatales como al Congreso federal y así ocurrió la noche del martes en Alabama, cuando el candidato respaldado por Trump salió derrotado de las primarias republicanas.

La trascendencia de esas declaraciones han sobrepasado las fronteras como reflejan las reacciones de condena de la primera ministra británica, Theresa May, así como de los representantes de los principales partidos del mapa político y de la prensa internacional.

Los análisis y las reflexiones proliferan en todo el mundo como si Charlottesville fuera el escenario global en el que emergen los fantasmas de un pasado común no muy lejano, de una suerte de guerra civil no completamente resuelta, que se reaviva reflejando la fractura ideológica de un mundo cada vez más divido por la desigualdad económica.

Y si el amor es más poderoso que el odio, el mensaje del presidente Obama en Twitter parafraseando a Nelson Mandela demuestra que aún queda esperanza tras batir el récord de más retuiteado de la historia superando los dos millones de retuits y con más de 6,3 millones de 'me gusta'; y sigue contando... La foto del anterior presidente mirando a cuatro niños en una ventana reza: «Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su cultura o su religión.. Si hay que aprender a odiar, también se puede aprender a amar, aunque el amor es más natural al corazón humano que el odio».

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