Trump despide a Stephen Bannon, el arquitecto de su victoria

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

El anunciado cese de Stephen Bannon, jefe de Estrategia de la Casa Blanca, no tardó ni una semana después de que el presidente Trump deslizara el lunes que contemplaba ya su suspensión. Como colofón de una semana plagada de inestabilidad política y social, la caída de Bannon es parte de la reforma de la Casa Blanca iniciada por el jefe de Gabinete Glen Kelly. Bannon, arquitecto de la victoria electoral de Trump, era percibido como el poder detrás del poder, una especie de hipnotizador siniestro del presidente (algo así como Svengali, el cardenal Richelieu o el mismo Rasputín) sobre el que ejercía una influencia de conspirador antisistema amplificando sus impulsos ultranacionalistas.

El ya exjefe de Estrategia vivía en los últimos días una especie de exilio de la Casa Blanca con su oficina en un oscuro edificio gubernamental como resultado de sus constantes y abrasivos enfrentamientos con altas figuras del Gobierno y con miembros de la familia de Trump, en particular su yerno judío Jared Kushner, a quien criticaba con eufemismos antisemitas.

El mismo Bannon sabía ya el inexorable desenlace -un rumor que corría a voces en Washington en los últimos meses-, y el fin de semana pasado decidió tener la última palabra en su particular estilo de echar más leña al fuego. Por medio de una extraña entrevista a una revista liberal, 'American Prospect', Bannon se explayaba en incongruencias tales como la imposibilidad de una solución militar con Corea del Norte; o hablaba de los «payasos de la ultraderecha» y apuntaba «el enfoque en el racismo» como medio para machacar a los demócratas. 'Off-the-record' un incorregible, Bannon señaló con nombres y apellidos a todos sus enemigos en la Casa Blanca, presumiblemente a sabiendas de que saldría a la luz.

Una entrevista que, definitivamente, selló el cese en la Casa Blanca para el alto consejero del presidente, sobre el que hace tiempo recaían todas las sospechas de ser el filtrador oficial de información para perjudicar a sus enemigos. Entre otros, el también cesado jefe de Gabinete Reince Priebus ,con quien se enfrentó ferozmente como parte de un 'establishment' político republicano que Bannon repudia.

Por si quedaban dudas, Anthony Scaramucci, cesado en solo 11 días como Jefe de Comunicaciones, acusó a Bannon en repetidas entrevistas en los medios de ser un filtrador y de moverse para saciar su vanidad en lugar de trabajar para avanzar en la agenda del presidente.

Fotos

Vídeos