Trump desoye las advertencias de sus aliados árabes sobre Jerusalén

Turistas y comerciantes llenan una de las zonas de entrada a la Ciudad Vieja de Jerusalén. :: reuters/
Turistas y comerciantes llenan una de las zonas de entrada a la Ciudad Vieja de Jerusalén. :: reuters

Avisa a Abás de que trasladará la Embajada de EE UU a la Ciudad Santa como capital de Israel

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no seguirá la línea marcada por sus antecesores y parece dispuesto a poner en marcha una agenda propia en Oriente Próximo. Aspira a cumplir su promesa electoral y, pese a las advertencias del mundo árabe, telefoneó a su homólogo palestino, Mahmud Abás, para informarle sobre «su intención de trasladar la embajada de Estados Unidos» de Tel Aviv a Jerusalén, afirmó la presidencia palestina. El portavoz presidencial, Nabil Abu Rudeina, no aportó detalles sobre la fecha del traslado, pero sí señaló que Abás advirtió a Trump de las «peligrosas consecuencias de tal decisión sobre el proceso de paz, la seguridad y la estabilidad en la región y en el mundo».

Fue anoche la propia portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, quien puso fecha al anuncio: será esta misma tarde (noche ya en España) cuando el presidente comunique su decisión. «No voy a dar detalles sobre las declaraciones que el hará el presidente. En último término, tomará que considere que es la mejor decisión para Estados Unidos», dijo Sanders.

Abás, de 82 años, recordó al inquilino de la Casa Blanca que «no hay ningún Estado palestino sin Jerusalén oriental como capital, de acuerdo con las resoluciones de legitimidad internacional y la iniciativa de paz árabe». Pero Trump está decidido a celebrar el cincuentenario de la ocupación de Cisjordania y Jerusalén este por parte de Israel con esta decisión, que acaba con décadas de trabajo diplomático para obtener una solución al conflicto basada en dos Estados. Los israelíes reclaman Jerusalén, ciudad santa para las tres religiones monoteístas, como «capital eterna e indivisible del pueblo judío» y Trump comparte esta idea que entierra aún más el congelado proceso de paz.

Trump habló también con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu; el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, el rey Abdalá II de Jordania y el presidente de Egipto, Abdelfatah el-Sisi. Según su portavoz, Trump ha tomado su decisión, después de «un proceso de deliberación muy amplio» por parte de las agencias de su Gobierno. Una decisión al margen de las resoluciones de Naciones Unidas que para el asesor presidencial palestino, Nabil Shaath, podría desatar «una violencia horrible» en la región. El esperado anuncio de Trump llevó a las facciones palestinas a convocar una 'jornada de la ira' como respuesta y el ejército de Israel elevó el nivel de alerta en previsión de posibles altercados en los territorios palestinos. Fatah y Hamás, inmersas en el proceso de unidad nacional que ha dado pasos importantes en Gaza en las últimas semanas, han unido sus voces para movilizar a sus seguidores en señal de protesta.

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