Trump se define como un «genio» ante las críticas

El presidente de EE UU trata de zanjar las especulaciones sobre su capacidad mental a raíz del libro recién publicado

L. LEAL WASHINGTON

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se definió ayer como «un genio muy estable» en un intento de zanjar las especulaciones sobre su capacidad y estabilidad mental que han circulado por Washington a raíz de la publicación de un libro sobre su presidencia. «A lo largo de mi vida, mis dos grandes activos han sido la estabilidad mental y ser realmente listo», aseguró Trump en Twitter.

El presidente mostraba así su indignación por los rumores que ha despertado la publicación el viernes del libro 'Fire and Fury' ('Furia y fuego'), cuyo autor, Michael Wolff, asegura que los funcionarios de la Casa Blanca cuestionan las dotes del mandatario para gobernar.

Preguntado después en una rueda de prensa en Camp David por qué sintió necesidad de hablar sobre su salud mental e inteligencia, Trump comenzó una retahíla de elogios a sí mismo diciendo que fue a las mejores universidades, se convirtió en un empresario muy exitoso, fue una estrella de la televisión, y ganó la presidencia en el primer intento.

Además, arremetió de nuevo contra Wolff llamándole «fraude» y abogó por endurecer las leyes de libelo para evitar que se publiquen libros con afirmaciones «falsas» como es, a su juicio, el del periodista.

Según Wolff, «el cien por cien» de los asesores del presidente «le ven como un niño» y le llaman «idiota», y su exestratega jefe, Steve Bannon, cree que el mandatario ha «perdido» la cabeza.

«Este hombre no lee, no escucha. Es como un 'pinball', virando a todas partes», dijo Wolff en una entrevista a la cadena NBC News.

Ese rumor sobre el entorno del presidente se sumó a la revelación de que, hace un mes, un grupo de legisladores -la mayoría demócratas- pidierion a una profesora de psiquiatría de Yale, Bandy Lee, que les hablara acerca de lo que el comportamiento de Trump revela sobre su estado mental.

«(Trump) Va a perder el control, y estamos viendo las señales», dijo Lee a los legisladores, según relató en una entrevista con el diario Politico. El presidente dio más razones a quienes le acusaron de padecer un trastorno narcisista cuando el martes se jactó en Twitter de que, igual que el líder norcoreano, él también tiene acceso a un «botón nuclear», pero que el suyo es «mucho más grande y más poderoso».

Esa amenaza de un ataque nuclear, sumada a las revelaciones del libro y la reunión en el Congreso, reavivó las especulaciones sobre la posibilidad de que Trump pudiera ser apartado del poder mediante la activación de la 25 enmienda de la Constitución estadounidense.

Ese artículo, aprobado en 1967, establece la posibilidad de apartar al presidente del poder si se le considera «incapaz de ocuparse de los deberes del cargo». No obstante, los expertos consultados por Efe coinciden en que es «altamente improbable» que pueda aplicarse.

«La enmienda no se diseñó para afrontar el temperamento y la salud mental, sino la incapacitación, como en el caso de que el presidente sufriera un derrame cerebral o alguna discapacidad grave que le impidiera hacer su trabajo», explicó el politólogo en la Universidad de George Washington Matthew Dallek.

Su aplicación «requeriría que muchos miembros del gabinete y su propio vicepresidente declararan que es incapaz, y si Trump desafiara ese análisis, dos tercios del Congreso» tendrían que votar en su contra para poder expulsarle del cargo, apuntó Dallek.

Con él coincidió Patrick Maney, un historiador presidencial en la universidad Boston College, quien opinó que «ni la vigésimo quinta enmienda ni otro proceso de destitución son remotamente posibles» dada la composición del gabinete ejecutivo y el Congreso actuales.

«Con la excepción de sus asesores militares, (Trump) ha llenado su gabinete de figuras débiles que difícilmente le retarán», indicó.

Precisamente porque valora enormemente la lealtad de quienes le rodean, a Trump le ha sentado especialmente mal la publicación de «Fire and Fury», un embarazoso retrato sobre la Casa Blanca trazado con el testimonio anónimo de varios funcionarios.

«El presidente Trump se siente traicionado, sin duda. Esta es la acusación más cáustica que ha habido nunca contra un mandatario de Estados Unidos por parte de la gente que le rodea», afirmó Maney.

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