Trump defiende a su polémica candidata para dirigir la CIA

Gina Haspel. /Reuters
Gina Haspel. / Reuters

Su firma quedó estampada en la orden emitida en 2005 para destruir un centenar de vídeos grabados durante los interrogatorios que se llevaron a cabo en el agujero de los servicios de inteligencia en Tailandia

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York

Por una vez, el tuit mañanero de Donald Trump resultó ser correcto. Su nominada para directora de la CIA, Gina Haspel, se enfrenta mañana a un severo interrogatorio del comité de inteligencia del senado por ser «demasiado dura con los terroristas», algo que el presidente cree que será alabado por sus seguidores. Haspel es tan dura que se saltó la legalidad al dirigir una cárcel secreta de la CIA en Tailandia y supervisar interrogatorios que equivalen a tortura.

Nadie fue a la cárcel por estas prácticas implantadas durante el gobierno de George W. Bush tras el 11-S. Barack Obama prefirió correr un tupido velo y evitar una purga que hubiese impedido tener de vuelta a personajes como ella en los puestos de poder. La candidata de Trump sabe que ese capítulo oscuro de la agencia de inteligencia concentrará la atención de los legisladores demócratas en las audiencias que empiezan el miércoles. Por eso, informó el viernes a la Casa Blanca de que prefería retirar su candidatura «para evitar un daño potencial a la reputación de la CIA».

Salvo el episodio de Tailandia, poco se sabe de lo que hizo Haspel durante sus 33 años en la CIA. El mantra cinematográfico de 'si te lo cuento tendré que matarte' se ha mantenido en la vida real. Mientras todos los nominados responden a un extenso cuestionario que se hace público antes de someterse a las audiencias de confirmación, de Haspel no se sabe nada. Tan sólo que su firma quedó estampada en la orden emitida en 2005 para destruir un centenar de vídeos grabados durante los interrogatorios que se llevaron a cabo en el agujero de la CIA en Tailandia, donde se practicaban técnicas de «interrogatorios mejorados» como el polémico 'waterboarding'.

La directora adjunta de la CIA, que dirige la agencia en funciones desde que su jefe Mike Pompeo fue nombrado secretario de Estado, lleva semanas preparándose para la confirmación. En las instalaciones de la CIA los interrogadores posan como senadores y le plantean las preguntas más duras que puede enfrentar, ayudándole a preparar respuestas para todos los públicos. El viernes llegaron a oídos de la Casa Blanca algunas que preocuparon a los asesores del presidente y aparentemente a ella también, porque después de que la confrontaran quiso retirar su nominación.

Trump se encontraba en Dallas. Después de que se rindiese su candidato al Departamento de Veteranos, la retirada de Haspel pondría en cuestión su habilidad para elegir equipo, ya cuestionada por una serie de nombramientos que se han visto salpicados por escándalos de corrupción. Según el Washington Post, esta vez el presidente dijo estar dispuesto a aceptar la decisión de Haspel, que no confirmó su intención de seguir con el proceso hasta el sábado por la tarde. Comenzó su ronda de entrevistas telefónicas con los senadores que mañana la pondrán a la luz pública a una mujer de la que hay hasta pocas imágenes.

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