Trump ahoga la misión de la ONU en Palestina con la congelación de fondos

M. AYESTARAN JERUSALÉN.

Dos semanas después de que Donald Trump lanzara una advertencia a los palestinos a través de las redes sociales, Estados Unidos anunció su decisión de «congelar» los fondos destinados a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés). Twitter se convirtió en el mensajero de una noticia aplaudida por el primer ministro de Israel, para quien esta agencia internacional «perpetúa desde hace 70 años la situación de los refugiados palestinos y la narración en favor de la desaparición del sionismo».

La cuestión de los refugiados es, junto a la de Jerusalén, uno de los puntos más complicados del conflicto entre israelíes y palestinos. Trump se posicionó el 6 de diciembre a favor del Estado hebreo a la hora de designar a la Ciudad Santa como su capital y ahora afronta la cuestión de la UNRWA, un organismo que los israelíes quieren «transformar», en palabras de Netanyahu.

El primer paso que lleve a esta transformación puede ser este recorte de 65 millones de dólares, de los 125 millones de contribución voluntaria que Washington tenía previsto donar a la agencia. EE UU pagará de momento 60 millones, y para desbloquear el segundo pago exige una revisión «en profundidad» del funcionamiento y la financiación de la agencia. Washington fue el principal proveedor de fondos en 2017, con 350 millones de dólares (un 30% de su presupuesto). La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, matizó que se trata de una «congelación» y no de una «suspensión».

Enfado palestino

«La reducción drástica de esta contribución conlleva la crisis financiera más grave de la historia de la agencia», denunció el portavoz del organismo internacional, Chris Gunness. El jefe de la UNRWA, Pierre Krahenbuhl, advirtió de que «lo que está en juego es el acceso de 525.000 niños y niñas a 700 escuelas» que gestiona la organización en los 58 campamentos de refugiados que asiste en Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, Líbano, Siria y Jordania.

Hanan Ashraui, dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina, denunció la «crueldad» respecto a la «población inocente y vulnerable», y el enviado palestino en Washington, Husam Zomlot, recordó que «el acceso a los servicios humanitarios básicos de los refugiados palestinos y los niños no es un elemento de negociación, sino una obligación internacional y de EE UU».

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