Tres de cada cuatro estadounidenses objeta la conducta de Trump y cree que divide al país

C. CONEJERO NUEVA YORK.

El comportamiento de Donald Trump no es lo que esperaban del presidente, afirman la gran mayoría de los norteamericanos en los últimos sondeos de opinión. Según el más reciente, de la Universidad George Washington, el 71% de los votantes objeta la conducta del presidente, mientras que un 27% no cree que sea contraria a lo que esperaban.

Otro sondeo nacional de la Universidad Quinnipiac muestra por su parte que el 62% de los votantes cree que las acciones de Trump dividen al país mientras que un 31% opina que favorece su unidad.

La encuesta de la George Washington revela que un 68% de los votantes registrados cree que las acciones y la retórica del presidente Trump podrían llevar accidentalmente al país a un conflicto internacional; un 29% disiente de esa opinión.

El sondeo refleja el aumento del malestar general en agosto, un complicado mes para el presidente, especialmente por los acontecimientos de Charlottesville, Virginia, donde los supremacistas blancos causaron un muerto y varios heridos entre los izquierdistas que se les oponían. La tibieza del presidente al condenar aquellos hechos, percibida como cierta benevolencia hacia los racistas causó estupor e indignación en no pocos estadounidenses, incluidas varias destacadas figuras del bando republicano.

Por otra parte, el sondeo revela puntos de vista contradictorios con un 42% de los votantes que aprueba el trabajo de Trump en el Gobierno mientras que un 55% lo desaprueba. También el 56% cree que la gestión del presidente no ha sido efectiva frente a un 39% que opina que sí lo ha sido.

Otra interesante revelación es que los votantes tienen mejor opinión del presidente que de los líderes republicanos del Congreso. Los jefes de la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes, Mitch McConnell y Paul Ryan, reciben la aprobación solo de un 19% y un 36%, respectivamente.

Esas cifras se hacen eco público de la ira del presidente contra sus peones parlamentarios, a los que culpa del fracaso en aprobar la contrarreforma sanitaria para desmontar el ObamaCare tras siete años de intentos y 60 votaciones distintas por parte de los republicanos.

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